Tras la falta de acuerdo en las recientes conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, crece la urgencia por concretar una nueva cumbre que permita sostener el frágil alto el fuego vigente.
Según informó The Wall Street Journal, mediadores regionales trabajan contrarreloj para asegurar una segunda ronda de negociaciones antes del 22 de abril, fecha límite establecida para evitar un retorno a las hostilidades.
Entre los principales puntos de conflicto aparecen la reapertura del estrecho de Ormuz sin el cobro de tasas, el destino de las reservas de uranio enriquecido de Irán y la exigencia de Teherán de liberar unos 27.000 millones de dólares en fondos congelados.
En este contexto, autoridades de Pakistán mantienen contactos activos con Washington y Teherán con el objetivo de reencauzar el diálogo, en medio de un escenario complejo y sin avances concretos hasta el momento.
A pesar de las diferencias, desde el ámbito diplomático se muestran cautelosamente optimistas sobre la posibilidad de alcanzar un entendimiento que evite una nueva escalada del conflicto en la región.