El secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE Nacional), Rodolfo Aguiar, desató una fuerte andanada de críticas contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio del tenso debate por la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno nacional. A través de sus redes sociales, el dirigente gremial acusó al funcionario de desconocer el contenido del proyecto y lo atacó de manera personal.
El insulto directo y la acusación de fondo
En su publicación, Aguiar cargó contra la "meritocracia" que pregona el Gobierno y apuntó directamente a Adorni: "Hablan mucho de meritocracia, pero sos el claro ejemplo de que un burro puede llegar a ser jefe de Gabinete". Además, desestimó las críticas de Adorni a su forma de protestar, argumentando que lo que realmente molesta al Gobierno es la movilización sindical: "Lo que realmente te molesta es que estemos en la calle".
Los argumentos gremiales contra la reforma
Más allá del tono agresivo, Aguiar esbozó los argumentos centrales de ATE contra el proyecto de Reforma Laboral. Sostuvo que la iniciativa "impacta directamente sobre el empleo estatal", explicando que numerosos organismos públicos se rigen por la Ley de Contrato de Trabajo, por lo que los cambios alcanzarían a esos trabajadores.
El dirigente advirtió específicamente sobre dos puntos críticos:
-
La modificación en la presunción del vínculo laboral de los monotributistas, que, según él, "legitima el fraude laboral" que se comete con miles de empleados del Estado nacional, provincial y municipal.
-
El cambio de fuero para los reclamos judiciales de los trabajadores estatales, que dejarían de tramitarse en la Justicia Laboral para pasar al fuero Contencioso Administrativo, lo que consideró un retroceso en la protección de los derechos.
La responsabilidad por la destrucción del empleo
Por último, Aguiar atribuyó al Gobierno la responsabilidad por la crisis laboral. "La legislación laboral no crea ni destruye empleo. En este caso, son ustedes los que lo están destruyendo", afirmó, vinculando los altos niveles de informalidad, los bajos salarios y la pérdida de puestos de trabajo directamente a las políticas económicas de la actual administración.
El cruce enrarece aún más el clima político de cara al tratamiento parlamentario de la reforma y muestra la virulencia con la que el sindicalismo estatal se opone a la iniciativa oficial.