El cine está de luto. Robert Duvall, uno de los actores más respetados y versátiles de Hollywood, murió este domingo a los 95 años. La noticia fue confirmada por su esposa, Luciana Duvall, a través de las redes sociales, donde despidió al artista con un mensaje que conmovió a sus seguidores.
“Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo” , escribió Luciana. Según su relato, el actor falleció en paz, en su hogar, rodeado de amor y consuelo.
El adiós de su compañera de vida
En un texto cargado de emoción, Luciana Duvall retrató la esencia del hombre con el que compartió sus últimos años. “Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, lo era todo” , expresó.
La viuda destacó la pasión que Duvall sentía por su oficio, comparable solo con su amor por los personajes, la buena mesa y su capacidad para conquistar corazones. “En cada uno de sus muchos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la auténtica esencia humana que representaban” , agregó.
Finalmente, agradeció el apoyo de quienes los acompañaron y pidió privacidad para celebrar los recuerdos que deja el artista.
El legado de un gigante
Robert Duvall construyó una carrera de más de siete décadas, convirtiéndose en un pilar fundamental del cine estadounidense. Su versatilidad le permitió brillar en todos los géneros, pero fue su interpretación de Tom Hagen en El Padrino (1972) y El Padrino II la que lo inmortalizó en la memoria popular.
Sin embargo, su talento iba mucho más allá de la familia Corleone. Hijo de un oficial de la Marina, Duvall combinó su formación académica con el servicio militar durante la Guerra de Corea, antes de perfeccionar su oficio en los teatros de Nueva York. Esa base sólida le permitió abordar roles complejos con una naturalidad asombrosa.
Los papeles que marcaron una era
Su primera aparición significativa fue en To Kill a Mockingbird (1962) , donde interpretó al enigmático Boo Radley. A partir de ahí, supo construir una galería de personajes inolvidables:
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Coronel Kilgore en Apocalypse Now (1979) , con su mítica frase sobre el olor del napalm.
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Frank Burns en la versión cinematográfica de MASH* .
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Bull Meechum en The Great Santini (1980) , que le valió elogios de la crítica.
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Augustus McCrae en la miniserie Lonesome Dove (1989) , uno de sus papeles más queridos.
Su consagración definitiva llegó con Tender Mercies (1983) , donde interpretó a un cantante de country en decadencia. Por ese papel ganó el Oscar al Mejor Actor y demostró que podía con todo: incluso compuso parte de la música de su personaje.
El hombre que nunca se detuvo
Lejos de retirarse, Duvall continuó activo hasta bien entrado el siglo XXI. Escribió, dirigió y protagonizó proyectos personales como The Apostle (1997) y Assassination Tango (2002) . En sus últimos años, participó en Widows (2018) y 12 Mighty Orphans (2021) , demostrando que su pasión por la actuación no conocía el descanso.
A lo largo de su trayectoria, sumó Globos de Oro, Emmys y el respeto unánime de críticos y colegas. Su presencia calmada pero intensa en pantalla lo convirtió en un referente para generaciones de actores.
El último adiós a un fuera de serie
Robert Duvall no solo fue un actor. Fue un narrador, un director, un hombre que dedicó su vida a explorar la condición humana a través de sus personajes. Su muerte cierra un capítulo fundamental en la historia del cine, pero su obra permanecerá intacta.
Como bien dijo su esposa: “Bob lo dio todo por sus personajes y por la auténtica esencia humana que representaban” . Y así lo recordaremos.