La contundente victoria por 3-0 sobre Atlético Tucumán parecía haber devuelto la calma a Racing tras un inicio de campeonato errático. Sin embargo, en las últimas horas, el clima interno en el Cilindro de Avellaneda se enrareció debido a un fuerte reclamo salarial encabezado por su capitán, Santiago Sosa. El volante central, que hoy cumple funciones vitales como líbero en el esquema táctico, busca una mejora en sus condiciones contractuales que refleje su actual peso específico en el grupo.
Sosa arribó a la "Academia" a principios de 2024 cedido por el Atlanta United de la MLS. Debido a su alto rendimiento, el club decidió ejecutar la opción de compra y extender su vínculo hasta el año 2028, pactando en aquel entonces una actualización de sus ingresos. No obstante, el escenario cambió drásticamente durante 2025 y el inicio de este 2026: con la partida de referentes históricos como Gabriel Arias, el ex River heredó la cinta de capitán y se consolidó como el líder espiritual y futbolístico del equipo.
Bajo esta premisa, el representante del jugador, Hernán Berman, inició gestiones ante la comisión directiva que encabeza Diego Milito para solicitar una nueva adecuación de sus haberes. La respuesta negativa de la dirigencia, que considera que el contrato fue actualizado hace relativamente poco tiempo, no cayó bien en el entorno del futbolista. Este "tire y afloje" administrativo se da en un momento delicado, justo cuando Racing intentaba reacomodarse en la tabla tras sufrir tres derrotas consecutivas en el arranque del certamen.
Desde las oficinas de Avellaneda aseguran que la intención es mantener la armonía del plantel, pero advierten que no se realizarán movimientos que comprometan la ingeniería financiera del club. Por su parte, el jugador espera un gesto de la institución que reconozca su estatus de referente máximo. Mientras el equipo se prepara para su próximo compromiso, todas las miradas están puestas en cómo evolucionarán estas negociaciones para evitar que el conflicto se traslade al campo de juego.