Un puente no es solo una obra de ingeniería. Es, sobre todo, una promesa de encuentro. Y el Puente Carretero, que este jueves 12 de febrero de 2026 cumple 99 años desde su inauguración, es quizás la promesa más cumplida de la historia santiagueña. Allí, donde el hierro y el cemento desafiaron al río Dulce por primera vez en 1927, hoy se erige un símbolo de identidad, de pertenencia y de memoria colectiva que trasciende generaciones .
La histórica estructura, que une la Capital con La Banda, fue declarada Monumento Histórico Nacional y es, sin exageración, uno de los emblemas más queridos y reconocibles de la provincia. Por sus ocho tramos metálicos de celosía —un diseño que en su momento fue vanguardia— transitaron trabajadores, estudiantes, artistas, enamorados y familias enteras que construyeron, paso a paso, el relato de una región .
Un testigo de hierro frente al río
Inaugurado en 1927 durante la gobernación de Manuel Cáceres, el Puente Carretero reemplazó al viejo puente colgante de madera que hasta entonces era el único vínculo entre ambas orillas . Desde entonces, soportó crecidas históricas del río Dulce, el paso implacable del tiempo y el vértigo del crecimiento urbano. Pero también fue escenario de corsos, de procesiones, de tardes de pesca y de atardeceres que se volvieron postales.
"El puente no es solo una estructura que conecta dos ciudades. Es el lazo que une dos almas: la de Santiago y la de La Banda" , suele decirse en la región. Y es cierto: el Carretero es, para los santiagueños, la metáfora perfecta del encuentro .
Patrimonio vivo y futuro
A sus 99 años, el puente sigue firme. Soportó el vértigo de la modernidad —hoy convive con el nuevo viaducto inaugurado en 2023— y se reinventó como paseo peatonal y espacio recreativo . Desde 2018, cuando se habilitó su uso exclusivo para caminantes y ciclistas, miles de personas lo recorren cada fin de semana, devolviéndole la escala humana que nunca debió perder .
El próximo año, cuando cumpla su primer siglo de vida, la provincia se prepara para una celebración mayor. Pero este 99° aniversario tiene un valor particular: el de la antesala, el de la cuenta regresiva hacia los 100 años de un monumento que, como todo símbolo verdadero, no necesita ser explicado. Basta con nombrarlo.
Porque decir "el Puente" , en Santiago, es decirlo todo.