Los aliados de la OTAN rechazaron este lunes la presión del presidente Donald Trump para que la alianza militar intervenga en la reapertura del estrecho de Ormuz. El paso, vital para el comercio energético mundial, se encuentra bloqueado debido a la guerra en Medio Oriente, lo que generó un fuerte cruce diplomático entre Estados Unidos y sus socios transatlánticos.
El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, fue tajante al afirmar que el conflicto de Israel y Estados Unidos contra Irán "no tiene nada que ver con la OTAN". Según el funcionario, la organización es una alianza para la defensa del territorio de sus miembros y no posee facultades legales para el despliegue solicitado por Washington.
Crisis energética y advertencias de Trump
El bloqueo de Ormuz afecta el tránsito del 20% del petróleo y gas natural licuado a nivel global, disparando los precios internacionales. Ante este escenario, Trump advirtió al Financial Times que la alianza enfrenta un futuro "muy malo" si no colabora en la seguridad de la zona, la cual se tornó crítica tras los ataques iniciados el 28 de febrero.
“Llevamos 40 años protegiéndolos y no quieren involucrarse”, cuestionó el mandatario republicano desde la Casa Blanca. El presidente criticó la "tibia respuesta" de países como Francia y el Reino Unido, subrayando que el nivel de entusiasmo de sus aliados será determinante para la relación futura con su administración.
Europa busca alternativas fuera de la alianza
Pese a la presión, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, reconoció que no hay disposición para modificar mandatos militares actuales. Por su parte, el canciller alemán Friedrich Merz señaló en Berlín que Alemania carece de aval legal para implicarse, criticando además que no hubo consultas previas antes del inicio de las hostilidades.
Desde Londres, el primer ministro Keir Starmer intentó bajar el tono a la confrontación al mencionar un "plan colectivo viable". Sin embargo, aclaró que cualquier estrategia para aliviar el impacto económico se gestionará de forma independiente y que "nunca se ha planteado como una misión de la OTAN".