El Comité de Emergencia de Santiago del Estero mantiene una presencia ininterrumpida en los departamentos Mitre, Atamisqui y Avellaneda, regiones que hoy concentran el mayor esfuerzo logístico debido a la contingencia hídrica. La estrategia gubernamental combina el uso de maquinaria pesada para el mantenimiento de bordos y defensas con el monitoreo constante de los niveles de escurrimiento en sectores críticos de la geografía provincial.
Desde el Ministerio de Salud, se dispuso la instalación de nodos sanitarios móviles y carpas de atención directa para garantizar la cobertura médica de los pobladores. Dada la dificultad de tránsito en los caminos rurales, el personal especializado utiliza embarcaciones y vehículos anfibios para acceder a los parajes más remotos, asegurando el suministro de medicamentos y el control epidemiológico de las familias damnificadas.
Protección de la economía regional
Uno de los ejes transversales del operativo es la mitigación del impacto en la producción minifundista. Las cuadrillas de los organismos competentes trabajan en la asistencia de rebaños y ganado mayor que se encuentran en riesgo por el desborde del Río Utis. Estas tareas de contención son vitales para los productores rurales, quienes dependen directamente de sus animales para el sustento económico.
"La prioridad es el resguardo de la vida y luego la protección de los medios de subsistencia", señalaron fuentes del operativo, destacando la coordinación permanente entre las comisiones municipales y los ministerios provinciales. El acompañamiento a los damnificados incluye también la entrega de módulos alimentarios y elementos de primera necesidad, adaptando la logística a las condiciones cambiantes del terreno.
Perspectivas y monitoreo
Si bien se han registrado avances en la consolidación de terraplenes, el Estado santiagueño ratificó que la guardia se mantendrá activa mientras persistan las condiciones de vulnerabilidad hídrica. Los equipos viales permanecen apostados en puntos estratégicos para intervenir de forma inmediata ante cualquier filtración o desmoronamiento de las vías de comunicación terrestre que conectan al interior profundo.