La comunidad de Sumampa se encuentra conmocionada por el fallecimiento de Ramón Ignacio Rojas, conocido cariñosamente como "Pocho" o "Tigre", quien dejó de existir este viernes tras permanecer internado en el hospital Regional. El trágico desenlace tuvo su origen el pasado jueves 26 de febrero, cuando el músico circulaba en bicicleta por la intersección de las calles San Martín y 25 de Mayo, en el barrio Centro de la ciudad de Sumampa. Según el relato de testigos presenciales, Rojas comenzó a realizar maniobras en zigzag antes de caer pesadamente al suelo. Un conductor que circulaba detrás de él en una camioneta advirtió la situación por el espejo retrovisor y detuvo su marcha de inmediato para brindarle los primeros auxilios y solicitar la asistencia médica que derivó en su traslado de urgencia con un cuadro de traumatismo de cráneo.
Los estudios médicos posteriores permitieron establecer que Rojas habría sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) mientras pedaleaba, lo que le provocó la pérdida de control del rodado. Debido a la complejidad de su estado, fue derivado al hospital Regional de la capital santiagueña, donde lamentablemente falleció producto de un ACV hemorrágico y una falla cardíaca generalizada. Ante la claridad del cuadro clínico, la fiscal de turno, Dra. Belkys Alderete, dispuso que el cuerpo fuera entregado a sus familiares sin necesidad de autopsia. La noticia generó una profunda tristeza en el ámbito cultural, donde Rojas era valorado no solo por su talento como cantautor, sino también por su trayectoria como docente en la Escuela del Vallecito de Sumampa Viejo y su pasado como sodero y telefonista de la zona.
Las redes sociales se inundaron de mensajes de despedida que resaltaron su calidad humana y su legado poético inspirado en el paisaje y la religiosidad de su tierra. Sus allegados lo recordaron como un hombre de bien, aferrado permanentemente a la música y devoto de la Virgen de la Consolación, cuyas canciones quedan ahora como un ramillete de recuerdos para el departamento Quebrachos. Sus restos fueron trasladados anoche a su ciudad natal, donde familiares, amigos y alumnos le brindan el último adiós a un ser considerado especial por su entrega a la comunidad y su profundo amor por las raíces santiagueñas.