El presidente Javier Milei marcó un nuevo hito en su agenda internacional durante su paso por la Universidad Yeshiva de Nueva York. Ante un auditorio colmado de estudiantes que lo recibieron al grito de "presidente", el jefe de Estado argentino vinculó la seguridad nacional con el conflicto en Medio Oriente, identificando a Irán como un adversario histórico debido a los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994).
"Nos han metido dos bombas, por lo tanto, son nuestros enemigos", sentenció Milei, quien estuvo acompañado por la secretaria General, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. En un discurso que mezcló geopolítica con doctrina económica, el mandatario no dudó en posicionarse: "Me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo", afirmó, ratificando su alineamiento inquebrantable con el Estado de Israel y la administración de Donald Trump.
Sobre el escenario global, Milei destacó la figura de Trump, asegurando que su liderazgo es clave para la derrota del terrorismo y el corte de financiamiento a países como Cuba y Venezuela. Según su visión, el actual despliegue militar en Medio Oriente culminará con una victoria de las fuerzas occidentales y la eventual liberación de las naciones bajo regímenes comunistas, a los que acusó de expandir el caos.
En el tramo final de su exposición, el mandatario retomó sus ejes filosóficos. Retó a la política tradicional con la frase "Maquiavelo ha muerto", y defendió su programa económico local. "Se puede hacer un ajuste del 30% del gasto público y ganar las elecciones por escándalo", disparó, antes de reiterar su postura sobre la carga tributaria: "Los impuestos son un robo a punta de pistola". La jornada concluyó tras dos horas de debate con su habitual arenga libertaria ante el servicio secreto estadounidense y la comunidad educativa.