El informe arbitral de Iosu Galech ha desatado una crisis disciplinaria sin precedentes para el técnico argentino. Tras el empate 1-1, el acta detalla una secuencia de insubordinación que escaló durante los minutos finales.
La expulsión ocurrió al minuto 85 debido a protestas reiteradas con gritos y gestos despectivos. Pese a las advertencias previas del asistente, la actitud desafiante del estratega marcó el inicio de un expediente devastador.
Desobediencia y parálisis del juego
La gravedad del caso radica en la negativa de Almeyda a abandonar el área técnica tras ver la tarjeta roja. Esta acción obligó a detener el partido durante varios minutos, desafiando la autoridad del cuarto árbitro.
El documento oficial describe un careo "intimidatorio" a escasos centímetros del juez principal. Este comportamiento, tipificado como coacción, podría acarrear por sí solo hasta 12 partidos de suspensión efectiva.
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Protestas iniciales: De 2 a 3 fechas de castigo.
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Resistencia a retirarse: Entre 2 y 3 partidos adicionales.
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Actitud amenazante: Riesgo de 4 a 12 jornadas fuera.
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Incidente violento: Lanzamiento agresivo de una botella de agua.
Reincidencia y seguridad privada
Antes de abandonar el campo, el técnico regresó para increpar al cuarto oficial, requiriendo la intervención del personal de seguridad. Este último episodio sumó otros tres minutos de interrupción al espectáculo deportivo.
El Comité de Disciplina analiza ahora si las infracciones se sumarán de forma independiente o como una conducta continuada. En el escenario más crítico, el Sevilla perdería a su líder en el banquillo por casi tres meses.
El rigor del Código Disciplinario español
La Real Federación Española de Fútbol ha endurecido históricamente las penas por conductas que atentan contra el buen orden deportivo. Los antecedentes de careos directos con el cuerpo arbitral suelen derivar en resoluciones drásticas para sentar precedentes en la liga.