El neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales acusados por la muerte de Diego Armando Maradona, declaró por primera vez ante el tribunal. En una maniobra sorpresiva que obligó a suspender las testimoniales previstas para la jornada, el médico proclamó su inocencia, lamentó el fallecimiento del ídolo y se negó rotundamente a responder preguntas de las partes.
Durante su exposición, Luque apuntó directamente contra las pericias oficiales y dejó frases contundentes sobre los últimos momentos del exfutbolista. El médico afirmó estar "seguro" de que Maradona no agonizó y argumentó que no existe forma científica de determinar el tiempo de agonía en este tipo de episodios.
En esa misma línea, al referirse al edema agudo de pulmón que sufrió el paciente, el neurocirujano responsabilizó al entorno por las maniobras de rescate posteriores. "Reanimaron un cadáver por pedido de la familia", sentenció ante los jueces, subrayando que el cuadro del exfutbolista ya era irreversible en ese momento.
Justificaciones y deslinde de responsabilidades
Luque centró gran parte de su estrategia de defensa en desvincularse de los severos problemas cardiológicos de Maradona. Ante el tribunal, aseguró que el paciente dejó de recibir medicación cardíaca a partir del año 2007, época en la que era atendido exclusivamente por el doctor Alfredo Cahe, desligándose así de la supervisión de esa patología.
Para reforzar su postura de inocencia, el neurocirujano cuestionó las conclusiones directas de la autopsia. El acusado remarcó que la insuficiencia cardíaca "es un diagnóstico clínico médico" que resulta imposible de determinar en un estudio post mortem. Finalmente, argumentó que el líquido encontrado en el abdomen del paciente de ninguna manera representa un sinónimo de una falla en el corazón.
La sorpresiva declaración de Luque alteró por completo el cronograma del tribunal y forzó la suspensión de los testimonios estipulados para la jornada, entre los que destacaban el de Gianinna Maradona, el del primer policía que ingresó a la habitación y el del médico que firmó el acta de defunción. Desde la fiscalía calificaron el movimiento de la defensa como una "maniobra dilatoria" diseñada para atrasar el proceso judicial.
Por su parte, el abogado defensor Francisco Oneto justificó el accionar de su cliente al sostener que ejerce su derecho legítimo a declarar para defenderse. Previo al testimonio del neurocirujano, el tribunal ya le había rechazado a esta misma defensa un planteo que buscaba incorporar como prueba un fragmento de un programa de televisión donde participaban otros letrados y acusados de la causa, al considerarlo una declaración extrajudicial.