a Justicia condenó a prisión perpetua a Yésica Aquino y Roberto Fernández, hallados culpables por el asesinato de León Aquino, un bebé de 18 meses que murió tras sufrir reiterados episodios de violencia en su casa de la localidad bonaerense de Berazategui.
La sentencia fue dictada luego de que un jurado popular los declarara responsables del crimen días atrás. Restaba conocer la pena y los fundamentos del fallo, que finalmente estableció la máxima condena prevista por la ley.
De acuerdo con la resolución judicial, Aquino fue considerada culpable del delito de homicidio agravado por el vínculo, además de haber sido cometido con ensañamiento y alevosía. En tanto, Fernández, padrastro del niño, fue condenado por homicidio agravado con ensañamiento y alevosía.
Durante la última audiencia del juicio, antes de que se conociera la sentencia, ambos acusados tuvieron la posibilidad de decir sus últimas palabras ante el tribunal. Aquino sostuvo que nunca tuvo la intención de matar a su hijo y reconoció que no había sido una buena madre. Por su parte, Fernández insistió en su inocencia y aseguró que no era “el monstruo” que describió la acusación.
Las defensas habían solicitado la absolución de los imputados. La abogada de Fernández argumentó que la fiscalía no había logrado demostrar que las lesiones hubieran sido provocadas por él y sugirió que algunas heridas podrían haberse producido durante la atención médica en el hospital. En la misma línea, el defensor de Aquino planteó que la mujer no buscó causar la muerte del niño y pidió que, en caso de condena, se considerara una figura penal menor.
Sin embargo, la fiscalía presentó un duro relato durante el juicio, en el que describió una situación de maltrato sistemático dentro de la vivienda familiar ubicada en la calle 162 al 2600. Allí convivían los acusados junto a León y sus cinco hermanos.
Según la investigación, el niño fue víctima de múltiples agresiones físicas y torturas, que incluían golpes, mordeduras, pinchazos con agujas y otras prácticas violentas. Testimonios incorporados en el proceso también indicaron que el pequeño era sometido a castigos extremos y humillaciones.
El episodio que desencadenó el trágico desenlace ocurrió a mediados de septiembre de 2021. Ese día, según testigos, la pareja habría puesto música a alto volumen dentro de la vivienda para ocultar los gritos del niño.
Horas más tarde, León fue trasladado al hospital El Cruce, en Florencio Varela, donde permaneció internado durante varios días hasta que finalmente falleció el 23 de septiembre de 2021.
Los médicos determinaron que la causa de la muerte fue una septicemia traumática, consecuencia de las múltiples lesiones que presentaba su cuerpo.
La autopsia reveló un cuadro estremecedor: el bebé tenía golpes, mordeduras, pinchazos en distintas partes del cuerpo y una aguja de tejer de aproximadamente 2,5 centímetros incrustada en la espalda, lesión que provocó una grave hemorragia y desencadenó la infección que terminó causándole la muerte.
Con la sentencia a prisión perpetua, la Justicia dio por cerrado uno de los casos de violencia infantil más impactantes registrados en los últimos años en la provincia de Buenos Aires.