Según un relevamiento del sector, las subas no solo impactaron en los cortes más caros, sino también en aquellos de consumo cotidiano, lo que profundiza la dificultad de acceso para amplios sectores de la población.
Aumentos en los cortes más consumidos
Entre las mayores subas se destacaron cortes muy presentes en la mesa diaria. La paleta lideró los incrementos con más del 8%, seguida por la nalga y el cuadril, que también registraron alzas similares.
En cuanto a los precios, la nalga superó los $20.000 por kilo, mientras que el cuadril se ubicó por encima de los $19.000, consolidándose entre los cortes más costosos del mercado.
Por su parte, el asado, uno de los favoritos de los argentinos, aumentó alrededor del 5,7%, con un valor cercano a los $16.850 por kilo, lo que lo mantiene lejos de ser una opción accesible.
Incluso la carne picada común, tradicionalmente más económica, mostró subas superiores al 7%, evidenciando que la presión alcanza a todo el rubro.
Menor oferta y presión inflacionaria
El comportamiento general del mercado refleja una tendencia clara: la brecha entre cortes caros y accesibles se reduce, en un contexto donde prácticamente toda la carne muestra aumentos sostenidos.
Entre los factores que explican esta dinámica se encuentran la menor disponibilidad de hacienda, la caída en la oferta y una recomposición de precios tras meses de atraso relativo.
De esta manera, la carne vacuna continúa siendo uno de los productos con mayor incidencia en la inflación y sigue afectando el poder adquisitivo de los hogares, en un escenario donde cada vez resulta más difícil sostener su consumo.