La caída real de los ingresos jubilatorios ha generado un fenómeno social creciente en Santiago del Estero y todo el país: el regreso de los adultos mayores al mercado de trabajo. Ante una canasta básica que supera ampliamente los haberes mínimos, muchos jubilados se ven obligados a retomar oficios o empleos informales para costear medicamentos y alimentos.
Este escenario se profundiza debido a la estrategia del Gobierno nacional de "pisar" las partidas destinadas a la seguridad social. La contención del gasto previsional se ha convertido en la herramienta principal para garantizar el superávit fiscal, dejando los aumentos por movilidad muy por debajo de la evolución de precios en los rubros más críticos.
El ajuste sobre la clase pasiva
Los datos económicos revelan que el sector de los jubilados es el que mayor peso soporta en el esquema de ajuste actual. La falta de una recomposición salarial que recupere lo perdido frente a la devaluación y los tarifazos ha erosionado la calidad de vida de quienes dedicaron décadas al sistema formal, empujándolos a una situación de vulnerabilidad extrema.
“Hoy la jubilación mínima no llega a cubrir ni la mitad de los gastos básicos de un hogar”, advierten desde los centros de jubilados locales. Esta realidad se refleja en las ferias, el comercio minorista y los servicios de cuidado, donde la presencia de trabajadores de la tercera edad se ha multiplicado durante este primer trimestre del 2026.
Superávit a costa del consumo
La política de déficit cero que impulsa la gestión de Javier Milei tiene su contracara en la parálisis del consumo interno. Al reducirse el poder de compra de millones de beneficiarios de la ANSES, la actividad comercial en los barrios santiagueños se resiente, afectando la cadena de pagos y la recaudación de impuestos vinculados al consumo.
Pese a los reclamos de diversos sectores de la oposición y de organizaciones sociales, el Ejecutivo nacional mantiene firme su hoja de ruta financiera. La prioridad del Ministerio de Economía es enviar señales de solvencia a los mercados internacionales, aunque esto implique postergar la recomposición de los sectores más castigados por la inercia inflacionaria de los últimos meses.