Tras la sanción de la nueva Ley de Glaciares, que atentaría contra un preciado recurso natural no renovable como lo es el agua potable, el diputado nacional Jorge Mukdise, de la bancada del Frente Cívico, se manifestó preocupado por la manera en que se estarían sancionando algunas leyes que posteriormente terminan siendo cuestionadas en la Justicia, poder en el que hasta ahora estarían encontrando una pared que, si bien no es absolutamente infranqueable, al menos ha servido como muro de contención en las coyunturas. Para el legislador santiagueño, dichas leyes en sus tratamientos habrían dejado la impresión de una imposición unilateral de parte de los libertarios y sus aliados, señalando que el oficialismo se mostraría como eximido de todo debate con la oposición. "Parecen actuar bajo la premisa de 'somos el gobierno más reformista, vamos a sancionarlas nosotros sin necesidad de que la oposición nos acompañe'", apuntó en diálogo con LV11.
Mukdise aseguró que cualquier sugerencia o mejora que se quiera imponer desde la oposición es desestimada sin más trámites. Aclaró que el oficialismo no solo haría oídos sordos a las sugerencias de la oposición, sino también a las voces de los científicos y técnicos, que poseen argumentos muy sólidos para la cuestión ambiental. Señaló que, por el tratamiento de esta norma, se registraron más de 100 mil pedidos de audiencias que tampoco fueron atendidos.
Para Mukdise, con la Ley de Glaciares pasará lo mismo que con otras normas sancionadas de esa manera: “Serán cuestionadas en la Justicia por ser claramente inconstitucionales”. Señaló que la nueva norma cambió una ley vigente sobre los glaciares que de ninguna manera impedía el desarrollo de la minería: “De hecho, uno de los sectores que más ha crecido en los últimos 15 años, bajo la ahora derogada Ley de Glaciares, es el minero”. Destacó que la ley derogada hundía sus raíces en la preservación de los recursos naturales; es decir, que toda actividad económica, por sobre todo, deberá ser sustentable, lo que quiere decir que las leyes deberían estar en armonía respetando el medio ambiente. Para el diputado santiagueño, se habría sancionado una nueva ley con la intención de modificar algo en perjuicio del medio ambiente por el solo beneficio de la actividad minera.
Mientras se le sugiere al diputado nacional que, en las manos levantadas del oficialismo para sancionar la nueva Ley de Glaciares, habría un cierto tufillo a venalidad que espanta, Mukdise responde que se advierte en ese sentido “una marcada desesperación por resolver alguna cuestión financiera a cualquier costo”. Al profundizar, dijo que se advierten ante la sanción de la norma ciertos intereses en juego. Por ejemplo, sectores empresarios que pedirían por la desregulación sobre los recursos naturales para desplegar sus inversiones. A esto se podría sumar una necesidad desesperante de algunos gobernadores que, ante la disyuntiva de perjudicar el medio ambiente con una explotación minera o verse beneficiados económicamente en sus gestiones, “claramente se van a inclinar por la segunda opción”.
Volvió a señalar que existe una inconstitucionalidad marcada en la sanción de la nueva norma; toda zona glaciar o periglaciar y sus cuencas son interjurisdiccionales. Apuntó que el aparente beneficio de una provincia en la cordillera al permitir la explotación de esos recursos —el agua— no puede perjudicar a otras provincias que dependan de esas aguas más abajo. Para el legislador, no se puede admitir que la Nación se desentienda de su responsabilidad de velar por los intereses de todos.
Señaló que el artículo 41 de la Constitución del 94 indica la obligación que tiene la Nación de preservar los espacios y los recursos naturales, y el derecho de la población a vivir en un ambiente sano. Apuntó además que, por la premura de sancionar la ley de marras, “se terminó redactando una norma con más falencias que la que estaba vigente”.
Al profundizar, el diputado nacional señaló que la nueva Ley de Glaciares solo habría buscado beneficiar a algún sector puntual, cuyo impacto sería muy concentrado en detrimento de una gran mayoría perjudicada. “Hoy hay una obsesión por potenciar al sector minero, del que se benefician muy pocos, apenas unos cuantos, que además no dinamiza la economía ni genera mano de obra, dado que mientras este sector crece, opta por despedir empleados”, destacó.