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Jorge Bruno, el talento santiagueño que sacudió el Red Bull Ring, sueña a lo grande en Europa

16/04/2026

Del simulador con amigos a dominar las curvas del mítico Red Bull Ring. De la frustración por problemas mecánicos a la euforia de cruzar la meta en el quinto puesto peleando mano a mano con la élite mundial, el santiagueño dejó en claro que su llegada al Viejo Continente no es una casualidad, sino el inicio de una era.

El piloto santiagueño que se convirtió en la revelación de la Fórmula 4 europea.

El automovilismo tiene esa mística donde la tecnología y el coraje se funden a toda velocidad. Pero para Jorge Bruno, el joven talento de santiagueño que hoy viste los colores del Drivex Team, la experiencia en el Red Bull Ring de Austria fue, además, una lección de resiliencia. En "ADN de Radio", Bruno reconstruyó cada metro de una carrera que lo tuvo como protagonista absoluto del pelotón de vanguardia.

Para Bruno, el primer choque de realidad fue geográfico. "Nosotros llegamos el jueves a la pista. Es un circuito que me conocía del simulador muy bien, al límite, pero en la vida real es otra cosa. Vos ves la subida que tiene la curva 3 y es altísima; cuando la vas caminando te cansa", relató. Esa transición de lo virtual a lo real no lo intimidó: en una grilla de 41 autos, Jorge clavó el décimo tiempo en su primera salida, demostrando que el "feeling" con el asfalto europeo era inmediato.

La crónica de su debut no se entiende sin los contratiempos. El sábado, una falla en un sensor detuvo su auto en la primera vuelta de la práctica. Luego, en la clasificación, la tensión subió al máximo: "Por un error humano se olvidaron de conectar una manguera del turbo. El auto no levantaba temperatura y para que ande bien un motor tiene que estar en temperatura", explicó Jorge.

Con apenas 5 minutos en el reloj y el motor frío, el santiagueño salió a pista con gomas "heladas". "Tuvimos que hacer el tiempo en dos vueltas, sin calentar cubiertas. El auto estaba indomable, pero nos pusimos novenos en la general". Fue esa capacidad de gestionar el caos lo que empezó a llamar la atención de los jefes de equipo en los boxes de Spielberg.

El domingo fue el día de la redención. Bruno largó noveno y comenzó un ascenso quirúrgico. Tras un toque inevitable provocado por un rival que se tiró "muy fuerte por afuera", Jorge no perdió la calma. "A la vuelta siguiente, para pasarlo al quinto, hice lo que se debía: lo esperé un poco en la bajada y le hice la tijera".

El resultado en pista fue un quinto puesto heroico, aunque las sanciones posteriores por límites de pista (track limits) y el incidente previo lo retrasaron en los papeles. "Terminamos quinto con una emoción tremenda. Allá son los mejores del mundo, pibes que vienen de mundiales de karting con una historia enorme, y nosotros estuvimos en los tiempos de punta. Me cuidaba de los track limits en las curvas 9 y 10 porque si el auto se te pone de cola a esa velocidad, tenés que sacarlo afuera para no pegarte", detalló con la precisión de un veterano.

Uno de los puntos que más enfatizó Bruno fue la conexión con su equipo. "Son mi segunda familia. Me recibieron muy bien sin conocerme y me apoyaron cuando estaba bajoneado por los problemas del auto". Destacó que el Drivex Team "mata y muere" por él, habiendo pasado horas apelando las sanciones ante las autoridades de la carrera. Esa confianza se traduce en un auto que, según Jorge, respondió perfecto desde el primer minuto: "No podía creer que me pusieron un setup y funcionó a la primera sin haber probado antes en esa pista".

Ante la consulta técnica de los conductores, Jorge dio una cátedra sobre la diferencia entre manejar en Argentina y Europa. "En la Fórmula 2 de aquí, para que el auto gire lo acelerás para que patine de atrás. En estos autos europeos es al revés: frenás, empezás a soltar el freno y sentís cómo el auto empieza a girar solo porque agarra más de adelante. Es un auto muy sensible; si cambia un grado el viento en las zonas rápidas, te jode todo".

Jorge no vino a Santiago a descansar. Su rutina diaria es el testimonio de su ambición: dos horas y media de trote, dos horas de gimnasio, cinco horas de simulador y media jornada en el kartódromo. "Es entrenar todos los días para llegar allá y aguantar todas las vueltas sin cansarnos. Mis amigos me ayudan en el karting probando maniobras y yo les paso lo que aprendí allá para que ellos mejoren aquí", comentó sobre su vínculo con los pilotos locales.

Bruno regresará a Europa en mayo para la segunda fecha, nuevamente en Austria. Se despidió con la humildad de los grandes, pero con una advertencia para sus rivales: "Nos hemos metido adelante de la nada y ya hubo muchas preguntas en los otros equipos sobre quiénes somos. Me llevo un sabor de boca hermoso y vamos por más".

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