La llegada de los funcionarios estadounidenses se produjo cerca de las 3 de la madrugada (hora argentina), confirmando el inicio de una de las gestiones internacionales más complejas de la administración actual. Pakistán ha asumido un rol protagónico como anfitrión y mediador, reiterando su compromiso para facilitar el acercamiento entre ambas potencias. El ministro de Asuntos Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, manifestó su esperanza de que este encuentro desemboque en una "solución duradera y permanente" para el conflicto regional.
La postura de Teherán: Desconfianza absoluta
A pesar del despliegue diplomático, el gobierno de Irán mantiene una posición de extrema cautela. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, fue contundente al declarar que su país inicia estas conversaciones con una "completa desconfianza" hacia Washington. En comunicaciones previas con diplomáticos europeos, Araghchi advirtió que, si bien aceptaron la invitación a Islamabad, defenderán los intereses de la República Islámica "con toda su autoridad", dejando claro que no habrá concesiones sencillas.
Un equipo de peso para una negociación crítica
La presencia de Jared Kushner en el equipo liderado por Vance subraya la importancia que la Casa Blanca le otorga a este proceso, buscando replicar o expandir esquemas de acuerdos previos en la región. El éxito de estas conversaciones en suelo pakistaní podría redefinir el mapa geopolítico de la década. No obstante, el clima en la capital de Pakistán es de un hermetismo absoluto y fuertes medidas de seguridad, mientras los ojos del mundo esperan el primer comunicado oficial tras el inicio de las sesiones de trabajo.