18 de marzo de 2026
🌤️ Cargando clima…
RADIO EN VIVO YOUTUBE
Dólar Oficial Dólar Blue Euro Real BTC ETH USDT
← Volver

INFORME EXCLUSIVO NUEVO DIARIO: El fantasma de $LIBRA no deja en paz al corazón de la Casa Rosada

16/03/2026

El caso ya no es solamente el de un Presidente que recomendó una criptomoneda y se desplomó en horas.

Ahora aparece algo más denso, más oscuro y más corrosivo en torno a $LIBRA: La hipótesis de un presunto acuerdo económico por US$ 5 millones a cambio del respaldo presidencial. Hoy no hay prueba pública concluyente de que ese pago se haya concretado, pero sí hay elementos nuevos que vuelven imposible seguir tratando el asunto como una simple imprudencia comunicacional. Y si algún día se confirmara que los hermanos Milei cobraron ese dinero, el problema dejaría de ser un escándalo político para convertirse en una herida institucional de primer orden.

El caso $LIBRA ya era grave desde su origen. Javier Milei promocionó en X una criptomoneda poco conocida; el activo trepó hasta casi US$ 5 y, en apenas unas horas, se hundió por debajo de US$ 1. Esa secuencia disparó denuncias penales en la Argentina, pedidos de juicio político en el plano político y presentaciones en los Estados Unidos ante el Departamento de Justicia, la SEC y el FBI. Es decir: la historia dejó de ser hace mucho una controversia de redes sociales y pasó a ser una crisis con consecuencias judiciales y proyección internacional.

Pero lo que ahora ronda los pasillos de la Casa Rosada tiene otro espesor. Distintos reportes periodísticos sobre peritajes al teléfono de Mauricio Novelli señalan la aparición de un "memo" o borrador en el que se describe un presunto acuerdo de US$ 5 millones por el apoyo de Milei a $LIBRA. Según esas publicaciones, el esquema contemplaba tres pagos: uno inicial de US$ 1,5 millones, otro de US$ 1,5 millones tras el respaldo público y un tercero de US$ 2 millones luego de la eventual firma de un contrato de asesoría en blockchain o inteligencia artificial con el Estado. A la vez, esas mismas coberturas aclaran algo decisivo: no hay prueba pública de que ese acuerdo se haya ejecutado. Y ese matiz importa. Porque una democracia seria no condena por rumor, pero tampoco absuelve por comodidad.

Aun con esa cautela, la novedad es devastadora. Porque ya no estamos hablando de un Presidente ingenuo, deslumbrado o mal asesorado. Si la hipótesis del pago avanzara y se corroborara, estaríamos frente a algo mucho más severo: la posible monetización de la investidura presidencial. Dicho de modo llano: ya no sería solo haberle dado visibilidad a un activo tóxico; sería haber puesto el prestigio, la lapicera y el acceso al poder al servicio de un negocio privado. Y cuando lo que se alquila es la investidura, lo que se devalúa no es solo un gobierno: se devalúa la República.

No es menor que el propio Congreso ya haya producido material institucional sobre el caso. En su informe final de noviembre de 2025, la Comisión Investigadora sobre la Criptomoneda $LIBRA sostuvo que correspondía evaluar si el Presidente incurrió en mal desempeño y afirmó que la prueba reunida confirmaba "vínculos económicos directos" entre Mauricio Novelli, Manuel Terrones Godoy, Hayden Davis y Sergio Morales. También señaló que los ingresos a la Casa Rosada de los involucrados fueron autorizados y supervisados jerárquicamente por la Secretaría General a cargo de Karina Milei, y recomendó insistir con su citación. Además, en ese mismo ámbito se expusieron movimientos de dinero y transferencias a una "cueva cripto" en fechas sensibles para la investigación.

Por eso, lo publicado ahora por La Política Online no cae en el vacío: según ese medio, abogados que litigan en Nueva York contactaron a diputados de la comisión $LIBRA para intentar empujar una vía penal en Estados Unidos. No sería un salto aislado sino la profundización de una dimensión internacional que ya estaba abierta desde 2025, cuando se conocieron presentaciones ante autoridades estadounidenses y la preparación de acciones civiles por parte de estudios jurídicos en Nueva York.

El fantasma, entonces, no es solo judicial. Es moral, político e institucional. La Rosada puede intentar encuadrarlo como una operación, un ataque opositor o una exageración mediática. Pero hay algo que ya no puede borrarse: la sospecha de que alrededor de la Presidencia de la Nación pudo haberse armado una zona de negocios opaca, donde el acceso al despacho, la foto oficial, el tuit presidencial y el relato de la innovación tecnológica aparecieron mezclados con intereses privados. Cuando un gobierno se acostumbra a convivir con esa sombra, deja de administrar el poder y empieza a administrarle el daño a su propia credibilidad.

Qué debe hacer el Congreso

El Congreso no tiene que actuar como panelista indignado ni como espectador de expediente ajeno. Tiene herramientas concretas. La Constitución, en su artículo 71, habilita a cada Cámara a hacer venir a su sala a los ministros para pedir explicaciones e informes. Y el artículo 101 obliga al jefe de Gabinete a concurrir mensualmente al Congreso; además prevé su interpelación y hasta su remoción por las mayorías allí establecidas. Eso significa que el remedio institucional inmediato no es el comunicado altisonante: es la citación formal, pública y bajo responsabilidad política de quienes deban explicar qué vínculos existieron, qué registros hay, qué documentación obra y qué se hizo —o no se hizo— para preservar pruebas.

El Congreso, además, no debería empezar de cero porque ya tiene un recorrido. La comisión especial sobre $LIBRA funcionó durante 2025, recibió testimonios, produjo medidas de prueba y llegó a un informe final. Lo sensato sería retomar ese trabajo, exigir la remisión íntegra de actuaciones, reiterar citaciones pendientes y coordinar la entrega de información certificada a la Justicia argentina y, si correspondiera, a los expedientes en los Estados Unidos. Una democracia seria no improvisa instituciones nuevas para cada escándalo: usa con firmeza las que ya creó.

Y si la hipótesis de los US$ 5 millones llegara a confirmarse con evidencia robusta, entonces el Congreso ya no tendría margen para la tibieza. La Cámara de Diputados, según el artículo 53 de la Constitución, tiene la atribución exclusiva de acusar al Presidente por mal desempeño o por delitos en el ejercicio de sus funciones. El Senado, por los artículos 59 y 60, es el órgano que debe juzgar en juicio político, pudiendo destituir e inhabilitar, sin perjuicio de la responsabilidad penal ordinaria que luego corresponda. En castellano simple: si se comprobara que hubo cobro, no estaríamos frente a una travesura, una picardía o una torpeza; estaríamos frente a una razón constitucional suficiente para activar el mecanismo más severo que prevé el sistema republicano.

El punto de fondo es este: las repúblicas no se rompen solamente cuando aparece un dictador. También se desgastan cuando la sociedad empieza a tolerar que el poder sea una vidriera para negocios privados, un atajo para amigos o una marca comercial que se vende al mejor postor. El caso $LIBRA ya dejó una enseñanza amarga. Pero si alguna vez se confirmara que los hermanos Milei cobraron cinco millones de dólares, la discusión dejaría de ser sobre criptomonedas, modernidad o libertarismo. Pasaría a ser sobre algo mucho más antiguo y mucho más brutal: la compraventa del Estado desde su núcleo más alto.

Y ahí el Congreso tendrá una sola obligación honorable: dejar de mirar el fantasma y empezar a apagar el incendio.

Lee también:
¿Tenés alguna duda?
Asistente LV11