Una situación de extrema tensión se vivió esta mañana en el Congreso de la Nación Argentina, en el marco del tratamiento de reformas a la Ley de Glaciares. En medio de protestas contra la iniciativa, efectivos policiales arrojaron gas pimienta sobre periodistas y detuvieron a un camarógrafo que cubría los incidentes.
El episodio se desató luego de que la Policía Federal Argentina detuviera a 12 activistas que habían ingresado al Palacio Legislativo tras saltar una reja y ubicarse en la escalinata, sentados sobre inodoros, como forma de protesta contra el proyecto que el oficialismo buscaba tratar en el Senado.
Agresión a equipos periodísticos
Según relataron trabajadores de prensa presentes en el lugar, los efectivos comenzaron a reprimir de manera repentina, afectando también a los medios que cubrían la manifestación.
“Estábamos trabajando, lo agarraron del cuello y lo quisieron sacar”, explicó un compañero del camarógrafo detenido, quien se identificó como Facundo Tedeschini, del canal América TV. “Tiraron gases y de la nada empezaron a agredirnos a los equipos periodísticos”, agregó.
El momento quedó registrado en vivo: mientras el camarógrafo intentaba levantarse tras haber sido empujado, aún con la cámara en mano, varios policías lo rodearon y lo trasladaron detenido. De acuerdo a los testimonios, terminó con el rostro golpeado y ensangrentado.
Minutos antes, un motocam del canal TN también denunció que le quitaron el celular con el que estaba grabando, pese a haberse identificado como prensa. El dispositivo fue recuperado tras la intervención de Diego Salas, vocero de Greenpeace, quien acompañaba a los activistas.
El trasfondo del conflicto
La protesta se produjo en rechazo a la reforma de la Ley de Glaciares, vigente desde 2010, que prohíbe actividades extractivas en glaciares y en el ambiente periglacial, al considerarlos reservas estratégicas de agua dulce.
Días atrás, Greenpeace ya había manifestado su postura con un cartel de 50 metros que llevaba la consigna: “El agua es un derecho, no se negocia”.
Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de la organización, advirtió que “la protección de los glaciares no es un simple tecnicismo legal, sino una decisión que impacta directamente en la seguridad hídrica de más de 7 millones de argentinos y argentinas”. Además, sostuvo que reducir los estándares actuales “representaría un retroceso peligroso” y vulneraría compromisos nacionales e internacionales asumidos por Argentina frente a la crisis climática.