El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció este martes haber escapado de un intento de asesinato mientras se trasladaba en helicóptero, en medio de un repunte de violencia que sacude la campaña electoral a tres meses de los comicios presidenciales. En paralelo, fue secuestrada la senadora indígena Aída Quilcué, cercana al mandatario, en la conflictiva región del Cauca.
El relato de Petro: cuatro horas sobre el mar para escapar
Petro aseguró que la noche del lunes no pudo aterrizar en el departamento de Córdoba porque "temía" que "le iban a disparar" a la aeronave en la que viajaba. "Tomamos mar abierto (durante) cuatro horas y llegué a donde no teníamos que llegar", "escapándome de que me maten", relató el mandatario en una reunión con ministros transmitida en vivo.
El presidente, quien no puede buscar la reelección, lleva meses advirtiendo sobre un supuesto plan de narcotraficantes para asesinarlo. Afirma que una "nueva junta del narcotráfico", que incluiría a capos en el extranjero y al guerrillero Iván Mordisco, busca acabar con su vida desde su llegada al poder en 2022.
El secuestro de la senadora Aída Quilcué en el Cauca
En un hecho paralelo y grave, la senadora indígena Aída Quilcué, del movimiento oficialista Pacto Histórico, fue secuestrada en una carretera del departamento del Cauca, región controlada por disidencias de las FARC. Según su hija, Quilcué viajaba en una camioneta junto a sus dos escoltas cuando fue raptada.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, informó en X que "la guardia indígena reporta que llegó al lugar y halló la camioneta donde viajaba la senadora, pero sin personas en el interior" y que se continúa la búsqueda. Petro reaccionó con dureza: "Donde no la suelten es un grito de guerra contra todos los indígenas del Cauca y del país".
Un contexto de máxima tensión y violencia política
Los hechos ocurren en un momento de extrema violencia política en Colombia. Petro ya había denunciado otro supuesto intento de asesinato en 2024. Además, la semana pasada, el mayor cártel del país, el Clan del Golfo, suspendió los diálogos de paz luego de que Petro acordara con el presidente de EE.UU., Donald Trump, lanzar una cacería para hallar a su cabecilla, alias "Chiquito Malo".
Colombia tiene una larga y trágica historia de dirigentes de izquierda asesinados por alianzas entre narcotráfico, paramilitares y agentes del Estado. Las denuncias de Petro y el secuestro de Quilcué elevan la tensión a niveles críticos en la recta final del gobierno del primer presidente de izquierda en la historia del país.