El Gobierno nacional oficializó este viernes el Decreto 116/2026, mediante el cual establece un aumento parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que regirá durante marzo, mientras que posterga el incremento total de los tributos pendientes para el mes de abril .
La medida, firmada por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo, introduce cambios sobre el régimen previsto en el Decreto 617/2025, que había establecido un cronograma de actualización para los montos impositivos acumulados durante 2024 y 2025 .
Incrementos parciales desde marzo
El esquema tributario, regulado por la Ley 23.966, establece que los montos del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) deben actualizarse trimestralmente según la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, el Ejecutivo viene aplicando sucesivos diferimientos desde 2024 para morigerar el impacto inflacionario .
Para los hechos imponibles que se perfeccionen entre el 1° y el 31 de marzo, los incrementos parciales serán los siguientes :
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Naftas (sin plomo y virgen) : $17,385 por litro en el ICL y $1,065 por litro en el IDC.
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Gasoil: $14,884 por litro en el ICL, $1,696 por litro en el IDC, más un monto diferencial de $8,059 para zonas como la Patagonia, el partido de Patagones (Buenos Aires) y el departamento de Malargüe (Mendoza).
Estos valores corresponden a una aplicación parcial de los montos que surgen de las actualizaciones trimestrales previstas en la legislación .
El aumento total llegará en abril
El decreto establece que el incremento total remanente de las actualizaciones correspondientes a 2024 y 2025 comenzará a regir para naftas y gasoil a partir del 1° de abril de 2026 . Además, se postergaron en su totalidad los aumentos vinculados al cuarto trimestre de 2025 .
En los considerandos de la norma, el Ejecutivo argumentó que la decisión busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía mediante un sendero fiscal sostenible”, evitando un traslado abrupto de la carga tributaria a los precios finales .
Un esquema de postergaciones recurrentes
Desde 2018, los impuestos a los combustibles deben actualizarse cada tres meses en función de la inflación, pero distintas administraciones resolvieron posponer su aplicación para contener el impacto en los precios de venta al público . Esta nueva medida se suma a una cadena de diferimientos que el Gobierno viene aplicando desde 2024 para administrar los efectos de las actualizaciones acumuladas .
El decreto no establece de manera automática un traslado de los incrementos impositivos a los precios finales, aunque históricamente la carga tributaria sobre los combustibles genera aumentos en el valor que pagan los consumidores en los surtidores .