El Gobierno nacional metió primera en el Congreso y ya no frena. Con la media sanción de la reforma laboral en el Senado, la administración de Javier Milei puso en marcha un paquete de cambios estructurales que prometen sacudir el tablero jurídico y económico del país.
La iniciativa, que ahora se discute en Diputados, es solo la punta del lanza. Detrás vienen reformas igual de profundas: un nuevo Código Penal, una revisión tributaria y un Presupuesto 2026 ajustado a la motosierra.
El respaldo de Bullrich y el cierre de las extraordinarias
La senadora Patricia Bullrich se reunió con el Presidente para sellar lo que definió como “las sesiones extraordinarias más exitosas de la historia”. El tuit de la exministra no fue casual: buscó blindar el apoyo del PRO a una agenda que recién empieza.
El encuentro en Balcarce 50 dejó en claro que el oficialismo quiere pisar el acelerador. Con un Congreso fragmentado pero aliado en puntos clave, la estrategia es no dejar nada para después.
Reforma laboral: el puntapié inicial
El proyecto que ya tiene media sanción propone una verdadera revolución en el mercado de trabajo. Los ejes son claros y apuntan a destrabar un sistema que, según el Gobierno, espanta la inversión.
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Jornada laboral: se amplían las modalidades y se flexibilizan los horarios.
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Contratación: se simplifican los regímenes para pymes y nuevos empleados.
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Negociación individual: se habilita al trabajador a acordar condiciones por fuera del convenio colectivo.
El objetivo oficial es claro: incentivar la formalización y que las empresas se animen a contratar sin miedo al litigio.
Lo que viene: penal, tributaria y Presupuesto
Pero la reforma laboral es solo el aperitivo. En los despachos oficiales ya cocinan otros proyectos que buscarán tratamiento en las próximas semanas. La reforma tributaria promete simplificar un sistema que hoy asfixia a los sectores productivos, con menos impuestos y más previsibilidad.
Paralelamente, el Código Penal será puesto a punto: penas más duras y figuras delictivas actualizadas para un contexto de mayor inseguridad. Todo esto, enmarcado en un Presupuesto 2026 que consolidará el déficit cero sin margen para el relajo fiscal.
El antecedente de las grandes reformas en Argentina
El país tiene una historia repleta de intentos de transformación estructural que quedaron en el camino. Desde la reforma laboral de los 90 hasta los cambios tributarios de la última década, la mayoría naufragó por la presión sindical o la falta de consenso. Hoy, con un Congreso más fragmentado pero un Ejecutivo decidido a no ceder, el desafío es mantener el impulso sin que la calle termine de estallar.