El precio de la carne volvió a ubicarse en el centro de la escena económica. Durante esta semana, el valor de la hacienda registró subas superiores al 7% , lo que anticipa nuevos incrementos en las góndolas y enciende alarmas en la medición inflacionaria. Ante este panorama, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, salió a dar explicaciones y apuntó contra las políticas de administraciones anteriores.
En declaraciones, Iraeta sostuvo que el fenómeno responde a un problema estructural de stock ganadero, gestado a lo largo de los últimos 30 años por decisiones que, según su mirada, desalentaron la inversión en el sector.
El diagnóstico oficial
"Es el resultado de políticas absolutamente negativas y regresivas, como la prohibición de exportaciones o el establecimiento de cupos" , afirmó el funcionario. Para Iraeta, la intervención estatal sistemática generó incertidumbre y frenó la expansión del rodeo.
"Al no aumentar el stock, tenés un problema de oferta. No está vinculado a las exportaciones, que el año pasado fueron menores al año anterior" , aclaró, en un intento por despejar cualquier relación con el comercio exterior.
Previsibilidad como clave
El titular de Agricultura insistió en que el camino es la no intervención y la previsibilidad. "Cuando un productor sabe que no le van a decir a qué precio vender, puede planificar una inversión a dos o tres años. Eso es lo que estamos ofreciendo: una señal clara de que el Estado no va a interferir" , explicó.
En esa línea, comparó el escenario actual con épocas anteriores: "Cuando tenés un secretario de Estado fijando precios, las expectativas se destruyen y nadie invierte. Eso es lo que pasó durante décadas" .
Plazos y consumo
Consultado sobre cuándo empezarán a notarse los efectos de este nuevo enfoque, Iraeta estimó que en los próximos meses la situación podría comenzar a revertirse. "Se va a revertir porque los productores van a hacer lo que tienen que hacer: más ternero, más novillo, más carne. Pero son procesos biológicos que llevan tiempo: nueve meses de gestación, meses de cría, meses de recría" , detalló.
A pesar de la suba, el funcionario destacó que el consumo de carne se mantiene en niveles altos. "El argentino come 115 kilos por habitante por año, un ratio muy superior al de un estadounidense. La gente sigue comprando asado, lo paga. Si no lo pagara, el precio no subiría" , concluyó.