El paso de Gerardo Romano por el ciclo "Otro Día Perdido" (Eltrece), conducido por Mario Pergolini, dejó una serie de declaraciones que no tardaron en volverse tendencia. El actor, conocido por su fuerte personalidad y compromiso político, se sometió a un cuestionario íntimo donde la espiritualidad y sus roces con la institución católica fueron los grandes protagonistas.
Romano recordó que su ruptura con la fe comenzó en la adolescencia, en una parroquia del barrio de Balvanera. Según relató, tras confesar con total honestidad su primera experiencia sexual —específicamente su primer orgasmo—, la reacción del sacerdote fue el rechazo absoluto. "Me echó y eso me alejó de la religión", sentenció el actor, describiendo aquel momento como una situación de tensión y maltrato que marcó su juventud.
Un regreso fallido y pecados capitales
Tras décadas de distancia, el dramaturgo intentó un nuevo acercamiento pasados los 40 años, durante una visita matutina a la Basílica de Luján. Sin embargo, la experiencia volvió a ser fallida, aunque esta vez teñida por el humor negro que lo caracteriza. Ante un nuevo confesor, Romano decidió no guardarse nada y enumerar lo que él consideraba sus mayores "pecados".
"Tuve sexo múltiple, tomé drogas, participé en una orgía", le lanzó al sacerdote. La respuesta del clérigo, lejos de la absolución, fue una invitación a retirarse: "Me sacó la tarjeta, me dijo 'Vaya, vaya, vaya'", relató entre risas.
Entre la realidad y la exageración
Fiel a su estilo provocador, Romano aclaró minutos después que sus declaraciones al cura tuvieron una cuota de dramatismo. "Fui un poco exagerado, porque estuve en un lugar donde había 60 personas, pero no participé. Me senté", confesó en el piso de Eltrece, ante la mirada atónita del equipo de Pergolini.
Estas dos vivencias, separadas por décadas, terminaron por sellar su postura crítica hacia la Iglesia. Hoy, Romano se mantiene distante de la fe institucionalizada, guardando estas anécdotas como parte de un libro personal de memorias que recién ahora decide compartir con el público, reafirmando una trayectoria marcada tanto por su talento actoral como por su absoluta falta de filtros.