El rumbo económico de la administración de Javier Milei sigue arrojando indicadores preocupantes para el entramado productivo. La caída del consumo y la profunda recesión del mercado interno golpearon con dureza a la industria metalúrgica, que registró una alarmante contracción durante febrero, agudizando una crisis que amenaza con traducirse en pérdida de puestos de trabajo a lo largo y ancho del país, sin dejar exenta a nuestra provincia.
De acuerdo con el último relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la actividad del sector experimentó un fuerte retroceso interanual y bimestral. Este freno productivo no hace distinciones y afecta transversalmente a todos los subsectores estratégicos. Entre los rubros que sufrieron los desplomes más severos se encuentran el de Fundición y el de Bienes de Capital, seguidos de cerca por Autopartes y Equipamiento Médico.
Sin embargo, el dato que más alarma a los empresarios es el nivel de maquinaria ociosa. El uso de la capacidad instalada perforó el piso de los últimos cuatro años, lo que evidencia que las fábricas están operando a una fracción mínima de su potencial histórico. Esta parálisis, impulsada por la retracción de la demanda que genera el actual esquema de ajuste, deteriora severamente la rentabilidad de las empresas.
Elio Del Re, titular de Adimra, advirtió sobre la falta de un horizonte claro para la recuperación a corto plazo y subrayó que esta coyuntura pone contra las cuerdas el sostenimiento del empleo. "La fuerte retracción del mercado interno está impactando directamente sobre la producción", aseveró el dirigente industrial.
Si bien las caídas más pronunciadas se midieron en los grandes distritos como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, esta ola recesiva impacta indefectiblemente en el interior del país. En provincias como Santiago del Estero, donde el sostenimiento de las fuentes laborales privadas requiere de un esfuerzo constante y políticas de contención, el enfriamiento de la economía nacional a esta magnitud enciende todas las alarmas sobre el futuro inmediato de los trabajadores de la región.