Una casa precaria al costado de la ruta provincial 334, en la localidad de La Cocha, fue el escenario de una tragedia que marcó a Tucumán. A fines de mayo de 2016, Milagros Torres fue violada y asesinada por Ricardo “Pelancho” Pérez, quien fuera la pareja de su madre. El crimen fue el corolario de una serie de amenazas que el hombre había lanzado tras la negativa de la mujer a retomar la relación.
"Me pinta el diablo y soy capaz de todo por vos", había advertido Pérez días antes del ataque. La madrugada del femicidio, el agresor ingresó a la vivienda —construida con cañas y plásticos— cortando las paredes improvisadas. Milagros fue encontrada por su madre a la mañana siguiente: estaba atada de pies y manos con cables y había sido asfixiada tras una brutal agresión sexual.
Pruebas irrefutables y condena
La investigación, liderada en aquel entonces por el fiscal Fabián Rojas (actual juez de Cámara Penal), recolectó evidencia científica determinante. En la campera de Pérez se hallaron manchas de sangre y cabellos de la víctima. Sin embargo, la prueba fundamental fue el cotejo de ADN sobre el líquido seminal encontrado en el cuerpo de la niña, el cual arrojó una coincidencia del 99.9%.
Durante la instrucción, el imputado intentó una confesión ambigua al declarar que "sentía que había hecho algo malo", pero sin admitir el hecho directamente. Pese a los intentos de la defensa por solicitar la absolución por el beneficio de la duda, el tribunal lo condenó un año después a prisión perpetua por homicidio agravado por alevosía y criminis causa.
El debate sobre el desamparo social
El caso también generó una fuerte polémica sobre el entorno de la víctima. La madre de Milagros fue cuestionada socialmente por haber dejado a la niña sola para ir a un baile, a pesar de las amenazas previas. No obstante, la justicia determinó que, si bien fue una actitud irresponsable, no constituía un delito, subrayando que la mujer también era víctima de violencia de género.
Para el exfiscal Rojas, el femicidio de Milagros fue el desenlace de un "abandono total". La falta de servicios básicos, la ausencia de un padre biológico presente y la precariedad habitacional conformaron un escenario de desprotección absoluta. "Penalmente se hizo todo lo que se podía hacer, pero lo que falló fue la prevención social", concluyó el magistrado al recordar el impacto de la causa.