La Fórmula 1 inicia su calendario este fin de semana en el Gran Premio de Melbourne, Australia, pero la atención se ha desplazado de la competencia a la crisis interna de Aston Martin. Según trascendió en las últimas horas, la escudería británica evalúa no completar la carrera del domingo debido a fallas estructurales en su motor fabricado por Honda, que impiden un rendimiento seguro y sostenido.
Compromisos comerciales y el Pacto de Concordia
Tras una pretemporada con resultados negativos, el sitio especializado Motorsport informó que el equipo habría considerado inicialmente no participar del debut. Sin embargo, esta opción fue descartada para evitar las millonarias multas por romper el Pacto de Concordia. Así, los coches de Fernando Alonso y Lance Stroll estarán en la grilla, pero con la intención de recorrer la distancia mínima y abandonar tras apenas unas vueltas.
El origen del fallo mecánico
El inconveniente técnico radica en la planta impulsora de Honda. Las vibraciones producidas por el motor de 6 cilindros generan una frecuencia que termina por romper la batería del sistema híbrido alojada en el chasis del AMR26. Hasta el momento, los ingenieros no han logrado encontrar una solución definitiva para estabilizar el componente antes de la primera gran cita del año.
La postura oficial de los proveedores
Ikuo Takeishi, jefe del proyecto de Honda, reconoció la gravedad de la situación actual. "Somos conscientes de que los resultados de las pruebas indican una situación muy difícil y exigente", expresó el responsable técnico, quien además confirmó que los equipos de ingeniería trabajan contra reloj para introducir mejoras que permitan al equipo británico competir con normalidad en las fechas subsiguientes.