La detonación de un paquete explosivo en la sede de la Escuela Superior de Gendarmería Nacional, en el barrio porteño de San Telmo, dejó tres heridos y activó de inmediato los protocolos antiterroristas. El envío había sido recibido meses atrás y permanecía almacenado en el edificio hasta que este viernes fue abierto por su destinatario .
¿Qué es un IED?
Los artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés) son dispositivos fabricados de manera no industrial que incorporan sustancias destructivas y están diseñados para causar daño, hostigar o distraer . Pueden adoptar innumerables formas y mecanismos de activación: control remoto, temporizadores, sensores de presión o, como en este caso, sistemas que detonan al ser manipulados .
Suelen construirse con materiales de fácil acceso y su peligrosidad radica tanto en su capacidad destructiva como en la dificultad para detectarlos, especialmente cuando carecen de componentes metálicos o están camuflados en objetos cotidianos .
La investigación y el destinatario
La causa quedó a cargo del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, quien ordenó preservar la escena, secuestrar los restos del artefacto y acelerar los peritajes químicos, físicos y electrónicos para reconstruir con precisión su funcionamiento .
El paquete tenía como destinatario a Diego Gasparutti, quien fue director de la escuela entre finales de 2021 y mediados de 2024 y es uno de los tres heridos por la explosión, todos fuera de peligro . Según informó el Ministerio de Seguridad, el paquete había sido recibido meses atrás y quedó guardado junto a otros dirigidos al exdirector, hasta que este viernes se lo entregaron a Gasparutti, que había acudido de visita . El resto de los paquetes fueron detonados de forma preventiva por especialistas, pero en su interior no se hallaron rastros de explosivos .
Así era el artefacto
Las pericias realizadas tras la explosión establecieron que se trató de un artefacto explosivo improvisado (IED) de activación inmediata, diseñado para detonar al ser manipulado.
Los especialistas determinaron que el núcleo estaba compuesto por un tubo de PVC que actuaba como contenedor de la carga. En su interior había un explosivo de fabricación casera, presuntamente a base de pólvora, compactado para incrementar la presión interna al momento de la ignición. Según los peritos, esta configuración busca generar una expansión violenta y proyectar fragmentos del propio tubo como metralla.
En cuanto al sistema de activación, los restos analizados revelaron la presencia de cables conectados a una batería de 9 voltios. El circuito carecía de temporizador o mecanismo de retardo: la detonación se producía por el cierre inmediato del circuito eléctrico al abrir el paquete. Es decir, el dispositivo estaba diseñado para que la manipulación física completara el contacto que activaba el fulminante.
Los peritos también analizan el tipo de iniciador empleado. El fulminante es la pieza clave que transforma la energía eléctrica en detonación.