En perspectiva quién podría poner en dudas la importancia de una obra hídrica como el dique frontal de Las Termas, tras las desaforadas lluvias en la cuenca norte del Salí-Dulce. Sin embargo, seis décadas en el tiempo la construcción de esa obra significó dolor e incertidumbre en el seno de un pueblo que debió abandonar sus hogares, su lar, su tierra, escribiendo un hito para la historia de Río Hondo, para la historia de Santiago del Estero. José Fares Ruíz, presidente del Museo del Perpetuo Socorro de esa ciudad, evocó aquellos hechos y dio a conocer los actos conmemorativos por el éxodo de Villa Río Hondo de mediados de la década del 60.
Aquel éxodo ocurrido aproximadamente en marzo de 1966. Se convirtió en un traslado forzoso de cerca de medio millar de personas, afectadas por la construcción del Dique Frontal. El embalse al ser inundado cubriría esa antigua villa con cuatro centurias de historia. Al llenarse el lago, los riohondeños fueron reubicados en su actual emplazamiento. De esa manera se expropiaron 17 mil hectáreas para erigir el espejo de agua que hoy es el lago de Las Termas. Estas obras finalmente fueron inauguradas en 1967. Sin embargo todo habría sido un proceso gradual que abarcó cuatro años (del 62 al 66), pero su fecha histórica se fijo el 26 de marzo de 1966, cuando los últimos pobladores, en procesión con la imagen de Nuestra Señora del Pilar, salieron acompañados por curas que había llegado de Norteamérica. Fares Ruíz recordó que hace poco más de sesenta años llegaron hasta Río Hondo unos sacerdotes desde los Estados Unidos, invitados por el obispo Manuel Tato, para hacerse cargo de la iglesia en esta región de la provincia, arribando en momentos en que se construía el dique.
Algunas leyendas dicen que en noches serenas podría escucharse tañer campanas en el fondo del lago, asegurando que la iglesia de la antigua Villa, no habría desaojado el campanario, lo que desde luego no fue nunca cierto. Es innegable que los pobladores, muchos de ellos campesinos, aunque había también comerciantes y artesanos sufrieron el dolor del desarraigo por tener que abandonar su lar. Atrás quedaron no sólo sus hogares, sino también sus difuntos en el cementerio. Todo finalmente fue cubierto por las aguas.
Son muchas las leyendas que circundan a este pueblo que culminó con su éxodo. Una de esas historias, recordó el presidente del Museo, cuenta que San Francisco Solano, al pasar por Río Hondo y afrontar los inconvenientes de atravesar esas caudalosas aguas, fastidiado renegó de esas tierras, vaticinando que esa ciudad iba a desaparecer, para algunos fue una maldición, aunque la sabiduría popular le asignó un carácter profético a los dichos del Santo.
A modo de recordatorio, Fares Ruíz, dijo que trabajarán para rescatar y conservar esa historia para las generaciones futuras. “Más allá que sea doloroso no deja de ser un hecho histórico y que necesariamente se vincula con el paso de San Francisco Solano por estas tierras”, apuntó. Los actos conmemorativos comenzarán el 19 de marzo a las 20,30 horas, siendo este el día que asumió Bergoglio como Francisco I, Papa. Todo culminaría el 26 en la propia Villa.
Situación por las inundaciones
Sobre la situación actual de Las Termas, aseguró que en estos momentos se estaría derivando desde el embalse más agua de la que ingresa al lago. Se sabe que la mañana de hoy se estarían derivando unos 1575 metros cúbicos por segundo, mientras que ingresan desde Tucumán 1300 metros cúbicos. No obstante, reconoció que las zonas ribereñas siguen anegadas porque el caudal del río sigue siendo extremo para esta época.
Para Fares Ruíz, para que mejore el actual panorama hídrico, sería necesario que deje de llover copiosamente en Tucumán y que además se sistematice la cuenca, “que hagan perfilados, que profundicen la cuenca, que mejoren los ensanchados, esa es responsabilidad tucumana, porque hasta aquí el dique cumplió con su función, como diría el Eternauta: lo viejo sirve, funciona”.