Un fallo judicial en España reabre el debate sobre los límites del despido en contextos de enfermedad. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña condenó a una empresa de Tarragona a pagar una indemnización de 25 mil euros a un trabajador de 58 años que fue despedido mientras estaba de licencia médica tras sufrir un grave accidente laboral.
Los hechos se remontan a noviembre de 2022, cuando el empleado trabajaba en la demolición de un edificio y una viga le cayó encima. El impacto le provocó múltiples fracturas en la columna vertebral, lo que lo dejó incapacitado para trabajar y obligado a tomar licencia.
El despido en plena recuperación
El 25 de enero de 2023, cuando el hombre aún se encontraba de baja, la empresa le comunicó su despido. En la carta, la firma reconocía que se trataba de un despido improcedente y le ofrecía una indemnización de 1.320 euros.
El trabajador consideró que la desvinculación estaba directamente relacionada con su estado de salud y decidió acudir a la Justicia. En primera instancia, noviembre de 2024, el tribunal desestimó la demanda por no comprobarse daños adicionales.
El fallo en segunda instancia
El caso llegó entonces al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que esta vez falló a favor del empleado. Los magistrados consideraron que existían indicios suficientes de discriminación por enfermedad, ya que el despido se produjo mientras el trabajador estaba de baja y la empresa no presentó una justificación objetiva para la desvinculación.
El tribunal revocó la sentencia anterior y ordenó a la empresa pagar 25 mil euros en concepto de daños morales. Sin embargo, el despido no pudo ser declarado nulo porque ya había vencido el plazo legal para solicitarlo.