Leandro Paredes fue la gran figura de Boca en el Superclásico. El número 5 manejó los hilos del equipo, abrió el marcador en el Monumental y se retiró lesionado en el complemento.
Con pocas libertades en el inicio del partido, al campeón del mundo le alcanzaron cinco minutos de libertades para vestirse de lanzador desde el centro del campo y dejar mano a mano a Miguel Merentiel en un par de ocasiones.
De uno de esos muy buenos pases de su capitán, llegó el penal a favor del Xeneize que el propio Paredes convirtió para el 1-0: beso al escudo, festejo preparado con Merentiel y Bareiro y Topo Gigio a lo Riquelme de cara a la tribuna.
Sin embargo, una molestia muscular comenzó a aquejar al mediocampista que antes de marcharse al vestuario ya había alertado a Ander Herrera.
Paredes salió a jugar la segunda mitad, tuvo un encontronazo con Marcos Acuña que les valió la tarjeta amarilla a ambos y a los 72' pidió el cambio. Gran Superclásico del capitán de Boca.