La NASA realizó un hallazgo único en el universo al captar una imagen sin precedentes que los científicos describen como un “ojo de sangre” en el corazón de una galaxia lejana. Este avance despertó el interés de la comunidad científica internacional, ya que podría aportar respuestas clave sobre los orígenes del cosmos y la formación de estructuras gigantes en el universo primitivo.
El descubrimiento se dio mediante telescopio espacial James Webb, la tecnología más avanzada y construida para observar el espacio profundo. Las imágenes obtenidas revelan unos misteriosos objetos conocidos como “Little Red Dots” o pequeños puntos rojos, con una apariencia circular y brillante desafía las clasificaciones astronómicas tradicionales.
El particular fenómeno fue detectado en regiones del Universo con menos de mil millones de años de antigüedad, una etapa extremadamente temprana del cosmos. En ese período, las galaxias todavía estaban en formación y las condiciones físicas eran muy distintas a las actuales, lo que convierte a este hallazgo en una ventana directa al pasado del universo.
Al analizar la luz emitida por estos objetos, los científicos detectaron una señal inusual con forma de “V”, que combinaba tonos extremadamente azules y rojos. Además, se identificó un gas altamente ionizado, pero sin rastros claros de estrellas jóvenes, un detalle que encendió las alarmas entre los astrónomos.
El estudio liderado por investigadores del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian propuso una explicación revolucionaria al indicar que los puntos rojos no serían galaxias, sino Agujeros Negros de Colapso Directo. Estos cuerpos nacen cuando enormes nubes de gas colapsan sobre sí mismas sin formar estrellas previamente.