El diputado nacional Marcelo Barbur (Unión por la Patria) cuestionó este jueves el proyecto de reforma del régimen penal juvenil impulsado por el oficialismo, al que calificó como una respuesta “demagógica, dogmática y reduccionista” frente a una problemática compleja.
Durante su exposición en la Cámara de Diputados, Barbur señaló que los delitos cometidos por adolescentes representan menos del 1% del total y advirtió que cada caso resonante en los medios activa “efectos reflejos” que tienden a aumentar las penas sin generar mejores resultados en materia de seguridad.
“La expansión del castigo no significa generación de seguridad”, afirmó el legislador.
El diputado sostuvo que la delincuencia juvenil responde a factores multicausales —sociales, económicos y familiares— y destacó que la neurociencia demuestra que el área frontal del cerebro, vinculada al control de impulsos y al pensamiento abstracto, se encuentra aún en desarrollo durante la adolescencia. Por eso, insistió en la necesidad de mantener un tratamiento jurídico diferenciado para los menores.
Barbur también citó experiencias internacionales para advertir que bajar la edad de imputabilidad no reduce los índices de delito, y en algunos casos los países debieron revertir esas medidas ante la falta de resultados.
El modelo de Santiago del Estero
El diputado reivindicó la ley provincial 7.349, sancionada en 2022 en Santiago del Estero, como una norma adaptada a los estándares internacionales en materia de derechos del niño. La ley contempla un centro especializado con sectores intramuros —para adolescentes de 16 y 17 años— y extramuros —para jóvenes de 14 y 15 años—, y está acompañada por políticas públicas en materia económica, social, educativa y sanitaria.
“Trabajamos muchísimo desde Santiago del Estero para transformar la vida de los adolescentes en conflicto con la ley”, expresó.
Barbur reclamó además que el debate incluya otros temas postergados, como la lucha contra el narcotráfico, la desfederalización del narcomenudeo, la falta de inclusión social y el abandono de los sistemas educativo y sanitario.
“No queremos medidas placebo. Queremos discutir qué vamos a hacer realmente”, concluyó.