El Día Internacional de la Lucha Campesina se recuerda cada 17 de abril en homenaje a las víctimas de la masacre de Eldorado do Carajás, ocurrida en 1996 en Brasil, donde trabajadores rurales fueron reprimidos mientras reclamaban por el acceso a la tierra. Este hecho marcó un antes y un después en la visibilización de los derechos campesinos a nivel mundial.
La fecha pone en valor el rol fundamental de los trabajadores y trabajadoras rurales, quienes día a día sostienen la producción de alimentos y contribuyen al desarrollo de las economías regionales. Su labor no solo garantiza el abastecimiento, sino que también promueve el arraigo en las comunidades y el cuidado de los recursos naturales.
La lucha campesina está estrechamente vinculada a la soberanía alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a definir sus propios sistemas productivos y alimentarios, priorizando la producción local y el acceso equitativo a la tierra.
En este contexto, distintos sectores reafirman la necesidad de impulsar políticas públicas que protejan los derechos del sector rural, promuevan condiciones de trabajo dignas y fomenten un desarrollo sostenible e inclusivo.
Esta jornada invita a reflexionar sobre la importancia de fortalecer el trabajo campesino y reconocer su aporte clave para el presente y el futuro de las comunidades.