La detección temprana es la herramienta más potente de la medicina actual. Según Raab de Álvarez, un PAP al año permite identificar la aparición de células anormales mucho antes de que se transformen en un cuadro oncológico. "Con esa detección a tiempo, se puede ofrecer un tratamiento adecuado con intervenciones mínimas y locales, sin necesidad de cirugías mayores", explicó.
El rol del virus del papiloma humano (HPV)
Dentro del esquema preventivo, la especialista sumó la colposcopía y los test de HPV, señalando a este virus como el principal agente que altera las células uterinas. Sin embargo, aclaró que el riesgo no es exclusivo de las mujeres:
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Impacto en hombres: El HPV puede derivar en cáncer de pene, ano, boca y laringe.
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Vacunación: Es un pilar fundamental que comienza a los 11 años en el calendario oficial, aunque puede extenderse sin límite de edad según criterio médico.
Estadísticas que preocupan
Los datos a nivel nacional en este 2026 siguen reflejando una realidad que la medicina busca revertir:
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Nuevos casos: Se detectan aproximadamente 4.000 casos de cáncer de cuello uterino cada año en Argentina.
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Mortalidad: La patología se cobra la vida de casi 2.500 personas anualmente.
"Por eso instamos a las mujeres a los exámenes preventivos. No podemos admitir que siga muriendo gente por una patología que, con una visita al ginecólogo y un tratamiento local a tiempo, se puede extirpar antes de que sea cáncer", enfatizó.
Calidad de vida como escudo
Además de los exámenes médicos, Raab de Álvarez destacó pautas de vida saludable que actúan como barreras complementarias: una dieta cuidada y la actividad física regular son esenciales para fortalecer el sistema inmunológico y garantizar una mejor calidad de vida.