Cuba se queda sin combustible y suspenden el transporte urbano
12/01/2026
La falta de petróleo, agravada por la presión de Estados Unidos y el freno de los envíos desde Venezuela, obligó a reducir el servicio de ómnibus y profundiza una crisis que golpea la vida cotidiana de los cubanos.
La escasez de combustible en Cuba se profundiza y ya tiene un impacto directo en la vida diaria de la población. En las últimas horas, autoridades locales confirmaron la suspensión parcial del servicio de transporte urbano, en particular de las llamadas “gacelas”, los microbuses que cumplen un rol clave en la movilidad de miles de personas, especialmente en La Habana.
Según informó el portal opositor 14ymedio, dirigido por la periodista Yoani Sánchez, solo “un grupo pequeño” de estas unidades continuará en funcionamiento y lo hará “hasta que el combustible lo permita”. Además, advirtieron que las pocas gacelas que siguen operativas no podrán cumplir con la totalidad de los recorridos planificados, lo que anticipa mayores dificultades para trabajadores, estudiantes y jubilados.
La situación se da en un contexto de creciente presión del presidente estadounidense Donald Trump y de la suspensión de los envíos petroleros desde Venezuela, históricamente el principal sostén energético de la isla. Ante versiones que circularon en redes sociales sobre una paralización total de actividades no esenciales, el portal oficialista Cubadebate salió a desmentir la información y atribuyó el rumor a una cuenta falsa de la Presidencia cubana.
Sin embargo, la crisis energética no es nueva. Cuba arrastra desde hace décadas una escasez crónica de combustible que provoca apagones diarios y masivos en amplias regiones del país, además de la paralización intermitente de sectores estratégicos para una economía ya muy golpeada.
Cargar nafta se ha convertido en una verdadera odisea para los cubanos. En muchas zonas de La Habana, la mayoría de las estaciones de servicio permanecen cerradas por falta de suministro. Existen tres alternativas para conseguir combustible: comprarlo en estaciones que venden en divisas, recurrir al mercado negro o anotarse en un sistema estatal mediante una aplicación móvil para acceder a cupos limitados en pesos. Esta última opción implica esperas que pueden extenderse durante semanas o incluso meses.
El trasfondo del problema es estructural. Cuba produce unos 40.000 barriles diarios de crudo de baja calidad, pero necesita al menos 110.000 para cubrir la demanda interna. En sus mejores años de alianza con Venezuela, la isla llegó a recibir hasta 100.000 barriles diarios, aunque en los últimos tiempos ese flujo se redujo drásticamente. Rusia y México aparecen como alternativas, pero los volúmenes enviados son insuficientes y, en el caso ruso, requieren pagos en divisas.
Con la suspensión de los envíos venezolanos y sin acuerdos energéticos sólidos a la vista, la crisis del combustible amenaza con agravarse aún más. Mientras tanto, el presidente Miguel Díaz-Canel negó la existencia de negociaciones con Estados Unidos más allá de contactos técnicos en materia migratoria, en un escenario donde la presión externa y las limitaciones internas mantienen a la isla al borde del colapso energético.