El paso de Cristian Medina por Estudiantes de La Plata llegó a su fin de manera tan repentina como llegó. Apenas superado el clásico platense, el volante comenzó a despedirse de sus compañeros y en las próximas horas se convertirá en nuevo jugador de Botafogo. Lo que podría ser una venta millonaria más terminó siendo un verdadero dolor de cabeza financiero para el club.
Según confirmaron fuentes del entorno del jugador y de la propia dirigencia del Pincha, la operación está "cerrada" y la transferencia se hará efectiva de inmediato. El último escollo que demoró la negociación era la inhibición que pesaba sobre el conjunto brasileño, pero tras ser levantada por la FIFA, el pase se destrabó sin mayores complicaciones.
Cien mil dólares: el magro resarcimiento
El dato que sacudió al mundo albirrojo no fue la partida del futbolista, sino el monto que recibirá la institución. Lejos de los millones que suele generar una transferencia de esta magnitud, Estudiantes embolsará apenas 100.000 dólares. Una cifra simbólica que responde a un concepto de compensación por "vidriera", es decir, por el tiempo que el jugador defendió la camiseta del club.
Quedó descartada además la posibilidad de que el Pincha conservara un porcentaje de una futura venta. Finalmente, la participación del club en la plusvalía será nula.
La ingeniería detrás del pase
Para entender por qué Estudiantes recibe tan poco, hay que retroceder hasta la llegada de Medina al club. El futbolista arribó a La Plata procedente de Boca Juniors después de ejecutar su cláusula de rescisión de 15 millones de dólares, una operación que fue financiada íntegramente por el empresario estadounidense Foster Gillett.
El vínculo del jugador con el club se firmó en enero de 2025 hasta 2028, pero ese contrato nunca incluyó derechos económicos para Estudiantes. La propiedad del pase quedó en manos del grupo inversor, que ahora negocia su salida a Botafogo sin necesidad de sentar a la dirigencia platense a la mesa de negociación.
El acuerdo original contempló además un contrato paralelo vinculado a derechos de imagen a través de una empresa offshore y promesas de proyección hacia la Premier League, apalancadas en los vínculos del magnate con el Leicester City.
Una deuda que queda
A este escenario se suma un dato que complica aún más el balance del club. Estudiantes arrastra una deuda cercana a los 9,7 millones de dólares con Gillett, asumida en el marco del acuerdo financiero que permitió la llegada del jugador. Con la salida de Medina, la institución deberá afrontar ese compromiso sin recibir ingresos extraordinarios que lo compensen.
Así, la transferencia deja más interrogantes que certezas. Un paso fugaz por el club, un entramado contractual digno de un manual de ingeniería financiera y un ingreso mínimo para una operación que se resolvió a miles de kilómetros de La Plata.