El consumo de carne de pollo en Argentina alcanzó niveles récord en los últimos años, consolidándose como una de las proteínas centrales en la mesa de los hogares. De acuerdo con datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y del Ministerio de Economía, el consumo per cápita cerró 2025 en 47,6 kilos, un 3% más que el año anterior, muy cerca de los 47,9 kilos de carne vacuna . La tendencia marca un hito histórico: por primera vez el pollo iguala en volumen a la carne bovina.
Las razones del crecimiento
El principal factor que impulsa la demanda de pollo es la diferencia de precios con la carne vacuna. En enero de 2026, el kilo de asado promediaba los $15.942, mientras que el kilo de pollo se ubicaba en $4.074, es decir, con el valor de un kilo de asado se pueden adquirir casi cuatro kilos de pollo . Esta brecha, en un contexto de caída del poder adquisitivo, llevó a los consumidores a optar por la carne aviar como alternativa más económica.
Un estudio del CEPA realizado en 2024 reveló que los motivos de elección del pollo se diversificaron: el 22% lo elige por precio, el 15% por la relación precio-calidad, el 14% por su versatilidad, el 12% por ser saludable y nutritivo, y otro 12% porque gusta a toda la familia . La versatilidad y practicidad del pollo lo convierten en un alimento presente en todo tipo de preparaciones, desde milanesas (elegidas por el 99% de los encuestados) hasta guisos, empanadas y ensaladas .
Producción y mercado interno
La producción nacional acompañó este crecimiento. Durante 2025, la faena de pollos alcanzó las 752,5 millones de cabezas, un 1,8% más que en 2024 . El mercado interno absorbe la mayor parte de esa producción, aunque el sector enfrenta desafíos para sostener la rentabilidad debido a los costos y las fluctuaciones de las exportaciones.
Carlos Sinesi, director ejecutivo del CEPA, señaló que "como el consumo en el mercado interno ya no tiene demasiado margen para crecer con la misma fuerza de los últimos 20 años, el crecimiento futuro está centrado en la exportación" . Sin embargo, los recurrentes brotes de influenza aviar afectaron las ventas externas: en 2025, el volumen exportado cayó un 10,4%, cerrando en torno a las 169.000 toneladas .
Desafíos del sector
Pese al alto consumo, la cadena avícola enfrenta tensiones. Las importaciones desde Brasil treparon a 24.660 toneladas en 2025, casi cuatro veces más que el año anterior, aunque todavía representan un volumen menor frente a las 2,5 millones de toneladas de producción local . Además, la crisis de una de las principales empresas del sector, Granja Tres Arroyos, que acumula más de 220 cheques rechazados y afecta a cerca de 200 productores integrados en Entre Ríos, encendió las alarmas sobre la salud financiera de algunos eslabones de la cadena .
El futuro del sector avícola argentino estará marcado por la capacidad de recuperar y sostener los mercados externos. La reapertura de China y la Unión Europea, y las negociaciones comerciales en curso, serán claves para que el crecimiento del consumo interno pueda complementarse con una mayor inserción internacional.