Congresistas republicanos de Estados Unidos pidieron este martes a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que imponga multas y revise las licencias de transmisión de Bad Bunny, la NFL y la cadena NBC, tras el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LVIII. Los legisladores acusaron el show de incluir groserías y lo que calificaron como "innombrables depravaciones", iniciando una nueva batalla cultural en torno al evento deportivo más visto del país.
La acusación formal y la petición de sanciones
El congresista Randy Fine, por un distrito de Florida, lideró la ofensiva al considerar "ilegal" la transmisión. En una publicación en redes sociales, Fine escribió: "Estamos enviando una carta a Brendan Carr (presidente de la FCC) para pedir acciones dramáticas, incluyendo multas y revisión de licencias de transmisión contra la NFL, NBC y 'Bad Bunny'. Enciérrenlos".
Fine incluyó traducciones al inglés de letras de Bad Bunny que contenían palabras consideradas obscenas para la televisión abierta estadounidense, como 'dick', 'ass' y 'fuck', además de referirse a "toda la otra desagradable suciedad pornográfica" del show.
Una segunda denuncia y la descripción del contenido "indecente"
A la petición se sumó el congresista Andy Ogles, por Tennessee, quien envió una carta al Comité de Energía y Comercio del Congreso solicitando una investigación formal contra la NFL y NBC por "facilitar esta transmisión indecente". Ogles argumentó que la música "glorifica la sodomía y otras innombrables depravaciones".
En su descripción del espectáculo, Ogles detalló: "Los niños estuvieron forzados a soportar muestras explícitas de actos sexuales gay, mujeres contoneándose explícitamente, y Bad Bunny desvergonzadamente agarrando su ingle mientras se restregaba en el aire".
El contexto político y un antecedente regulatorio
Los llamados reflejan la creciente indignación de sectores conservadores y republicanos contra el show, al que incluso el expresidente Donald Trump calificó como "uno de los peores de la historia" y una "afrenta a la grandeza" de Estados Unidos.
La petición dirigida a Brendan Carr, presidente de la FCC, no es un hecho aislado. Carr ya había presionado a medios de comunicación en el pasado, como en septiembre de 2025, cuando advirtió con medidas contra ABC si no castigaba al comediante Jimmy Kimmel por sus comentarios sobre el asesinato del activista conservador Charlie Kirk. Este nuevo pedido eleva la tensión entre el ala más dura del Partido Republicano y la industria del entretenimiento.