La crisis de la industria textil argentina sumó un nuevo capítulo con la viralización del hashtag “Cerramos”, utilizado por empresas del sector para visibilizar una situación cada vez más crítica.
La consigna se multiplicó en redes sociales, donde fábricas, marcas y trabajadores comenzaron a compartir testimonios sobre cierres de locales, despidos y caída de la actividad. La iniciativa refleja el deterioro de un sector que, según distintos informes, viene acumulando fuertes retrocesos en producción, ventas y empleo.
En los últimos meses, la industria textil mostró indicadores alarmantes: pérdida de miles de puestos de trabajo, caída del consumo interno y un fuerte avance de las importaciones. De acuerdo con datos recientes, el sector ya perdió más de 18 mil empleos desde fines de 2023, en un contexto de apertura comercial y retracción del mercado interno.
A esto se suma el incremento de productos importados, que en algunos períodos registraron subas cercanas al 90% interanual en volumen, lo que profundiza la competencia para la producción local.
Empresarios y referentes del rubro advierten que muchas firmas se ven obligadas a reducir personal, suspender actividades o directamente reconvertirse en importadoras para sobrevivir. Incluso, informes sectoriales señalan que una gran parte de las empresas registran caídas en ventas y dificultades financieras sostenidas.
El hashtag “Cerramos” se transformó así en un símbolo del momento que atraviesa la industria: una forma de visibilizar una problemática que, según sostienen desde el sector, combina caída del poder adquisitivo, costos elevados y un escenario económico adverso.
Mientras tanto, crece la preocupación por el impacto social de la crisis, especialmente en regiones donde la actividad textil es clave para el empleo y el entramado productivo.