Una nueva jornada caliente se vivió en el juicio por la denominada Causa Cuadernos. El protagonista fue Ernesto Clarens, el financista histórico del matrimonio Kirchner, quien a través de su defensa realizó una jugada arriesgada: negó rotundamente tener relación con el exministro Julio De Vido y puso en duda su continuidad como "arrepentido" si no se ajusta la acusación.
El abogado de Clarens, Hugo Pinto, rechazó la existencia de las 376 comunicaciones telefónicas entre su cliente y De Vido que figuran en el expediente. En un planteo técnico pero con fuerte carga política, Pinto condicionó la permanencia de Clarens bajo la figura del arrepentido, solicitando que se corrijan las afirmaciones del requerimiento de elevación a juicio ya que, según él, contradicen el acuerdo de colaboración firmado con la fiscalía.
La confesión de Clarens
Pese a despegarse de De Vido, el financista mantuvo su relato sobre cómo funcionaba la recaudación. Clarens declaró que en 2005 fue convocado por el empresario Carlos Wagner, quien le informó que el Gobierno buscaría fondos de la obra pública. Su rol, según admitió, era recibir los "retornos" de las constructoras en sus oficinas de la calle Maipú y hacerlos llegar al entonces secretario de Obras Públicas, José López.
Nulidades y "cuadernos quemados"
La audiencia también tuvo otros protagonistas. La defensa del empresario Gustavo Ferreyra (Electroingeniería), encabezada por la exprocuradora Alejandra Gils Carbó, pidió la nulidad de los cuadernos de Oscar Centeno como prueba, argumentando que fueron adulterados.
Por su parte, la defensa de De Vido, a cargo de Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, atacó la falta de precisión en los hechos imputados. Rusconi recordó que el exministro ya fue absuelto por asociación ilícita en la causa Vialidad y desafió: "Hay que demostrar que participó como organizador". Palmeiro fue más allá y cuestionó la existencia misma de la prueba madre: "Los cuadernos fueron quemados o los tiene el Tribunal en la caja fuerte", lanzó, asegurando que Centeno mintió.