Las celebraciones de Pascuas en Santiago del Estero cerraron con indicadores comerciales alarmantes. Según un relevamiento realizado por Nuevo Diario en diversos puntos de venta, la demanda de huevos de chocolate no cumplió con las expectativas iniciales, registrándose una disminución en las ventas que los comerciantes estiman en un 50% respecto a años anteriores.
Durante la recorrida por supermercados y despensas, los vendedores coincidieron en que el consumo se volcó estrictamente hacia los productos de menor valor. "Tuvimos que poner con descuentos aquello que valía $40.000 y proponer ofertas que no superen los $10.000 porque la gente no pagaba más que eso", explicaron desde un comercio barrial, resaltando que la mercadería sin rebajas prácticamente no tuvo salida.
El límite del bolsillo y el uso de tarjetas
La tendencia se repitió en locales especializados en regalería dulce. Noelia, propietaria de un emprendimiento de cajas sorpresas, señaló que el tope de gasto de los clientes se ubicó en los $20.000. "Los huevos grandes de 150 gramos salían desde $25.000 hasta $60.000 y de esos vendimos muy pocos; la gente preguntaba precios y no volvía", comentó la emprendedora sobre el comportamiento del consumidor santiagueño.
Por otro lado, en las grandes cadenas de supermercados, el uso del plástico fue el único motor para los artículos de gama alta. Quienes optaron por productos superiores a los $30.000 lo hicieron mayoritariamente con tarjeta de crédito, aprovechando las promociones bancarias y los descuentos específicos de fin de semana, mientras que las ventas en efectivo se limitaron a segundas marcas o tamaños reducidos.
Preocupación por el stock y el margen de ganancia
La situación genera incertidumbre de cara a futuras festividades. Para los comerciantes, el hecho de tener que reducir los márgenes de ganancia desde el mismo jueves santo para "sacar" la mercadería es una señal de alerta económica. "Productos como estos no pueden quedar de un año para otro y ahí tenemos un gran problema", advirtieron desde el sector supermercadista local.
Este escenario refleja la pérdida del poder adquisitivo en la provincia, donde el consumo de artículos tradicionales de Pascuas pasó de ser una compra habitual a un gasto minuciosamente calculado. La necesidad de liquidar el stock sobrante marca el cierre de una temporada difícil para el comercio santiagueño, que ahora deberá reajustar sus previsiones para el resto del calendario anual.