El Estadio Mineirão fue el escenario de una batalla futbolística que terminó de la peor manera. Boca Juniors llegaba con la confianza en alto, pero se encontró con un partido cuesta arriba desde la primera mitad y un arbitraje polémico del uruguayo Esteban Ostojich.
La expulsión que cambió todo
El quiebre del partido ocurrió en la etapa inicial, cuando el delantero Adam Bareiro vio la tarjeta roja. Jugar un tiempo completo con diez futbolistas ante un equipo brasileño de local resultó una tarea titánica para los dirigidos por el técnico xeneize, que debieron replegarse y aguantar las embestidas del "Raposa".
Se confirmó el horario para el choque entre Central Córdoba y Boca Juniors en el Estadio Único
El único tanto del encuentro fue obra de Néiser Villarreal, quien aprovechó una de las pocas grietas en la defensa argentina para poner el 1-0 definitivo. Esta derrota duele por partida doble: no solo permite que Cruzeiro alcance a Boca en la cima del grupo, sino que corta una impresionante racha de 13 partidos invicto que ostentaba el club de la Ribera.
Final con escándalo
Tras el pitazo final, la temperatura del partido —que ya venía elevada— terminó de explotar. Se produjeron incidentes y empujones entre los jugadores de ambos planteles camino a los vestuarios, reflejando la bronca acumulada en un duelo clave por la clasificación.
Con este panorama, la definición de la zona queda abierta y Boca deberá hacerse fuerte en la Bombonera en las próximas fechas para asegurar su pase a la siguiente ronda de la Libertadores.