Cuánto tarda el cuerpo en eliminar el alcohol: mitos y realidades sobre la alcoholemia
15/01/2026
El proceso metabólico puede extenderse hasta 19 horas según el organismo. La Dirección General de Tráfico advierte que factores como la alimentación y el tipo de bebida alteran drásticamente los resultados de los controles.
En épocas de celebraciones y salidas nocturnas, el interrogante sobre cuánto tiempo permanece el alcohol en el organismo cobra especial relevancia ante el endurecimiento de los controles viales. Si bien no existe una cifra exacta para todas las personas, los especialistas estiman que el proceso completo de eliminación suele oscilar entre las 10 y 19 horas. Sin embargo, este rango es sumamente variable, ya que depende de la fisiología individual, el tipo de bebida ingerida y las condiciones en las que se realizó el consumo.
Uno de los factores determinantes es la presencia de alimento en el sistema digestivo. Un estómago lleno puede retrasar el paso del alcohol al intestino delgado, reduciendo hasta en un 25% la concentración máxima en sangre. Por el contrario, beber con el estómago vacío acelera la absorción y eleva la tasa de alcoholemia de forma casi inmediata. Asimismo, la velocidad de ingesta y la graduación alcohólica juegan un papel clave: mientras que las bebidas fermentadas como la cerveza o el vino se absorben más lentamente, los destilados mezclados con refrescos azucarados disparan los niveles en poco tiempo.
La Dirección General de Tráfico (DGT) advierte que, para una tasa de 1 g/l, el cuerpo puede requerir entre seis y diez horas solo para descender por debajo del límite legal permitido. A pesar de los cálculos que muchos conductores intentan realizar, factores como la edad, el sexo, la genética y el nivel de hidratación hacen que cada metabolismo reaccione de manera única. Por este motivo, las autoridades insisten en que no existen "fórmulas mágicas" para burlar los controles ni acelerar la desintoxicación.
En conclusión, la recomendación de los expertos y organismos de seguridad es tajante: la única tasa segura para conducir es 0,0 g/l. Ante la imposibilidad de predecir con exactitud el ritmo de eliminación de cada organismo, la opción más sensata sigue siendo el uso de transporte público, servicios de taxi o la designación de un conductor que no haya consumido bebidas alcohólicas, evitando así riesgos innecesarios para la vida propia y de terceros.

