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Javier Milei recibió en Casa Rosada a dos argentinos que fueron rehenes de Hamas

14/01/2026

El Presidente se reunió con Ariel y David Cunio, liberados en octubre de 2025 tras más de dos años de cautiverio en Gaza. El encuentro marcó el primer contacto personal entre el mandatario y los exrehenes argentinos.

El presidente Javier Milei recibió este miércoles en su despacho de la Casa Rosada a los hermanos Ariel y David Cunio, dos ciudadanos argentinos que fueron secuestrados por el grupo terrorista Hamas durante el ataque del 7 de octubre de 2023 en Israel. Ambos recuperaron la libertad en octubre de 2025, tras permanecer más de dos años en cautiverio, como parte de la primera fase del acuerdo de paz entre Hamas e Israel. Se trató del primer encuentro personal entre el mandatario nacional y los exrehenes, quienes formaron parte de los 21 argentinos secuestrados durante el asalto al kibutz Nir Oz. De ese total, cinco personas fueron asesinadas y 16 lograron sobrevivir al cautiverio. Tras la reunión, la Oficina del Presidente (OPRA) difundió un comunicado en el que destacó que los hermanos Cunio fueron “liberados en octubre de 2025 gracias a las gestiones de paz del presidente Donald Trump”, subrayando el rol del acuerdo internacional que permitió su excarcelación. Una familia marcada por el secuestro La familia Cunio fue una de las más afectadas por el ataque de Hamas. Ocho de sus integrantes fueron tomados como rehenes, entre ellos las mellizas Emma y Yuli, quienes recuperaron la libertad en noviembre de 2023. Con el paso de los meses, todos los miembros secuestrados lograron ser liberados. Ariel y David Cunio integraron uno de los últimos grupos en salir de Gaza, junto con el argentino Eitan Horn. Su liberación puso fin a una extensa espera de más de dos años, atravesada por la incertidumbre y el reclamo constante de familiares y organizaciones humanitarias. El testimonio del cautiverio En entrevistas brindadas a medios israelíes, David Cunio relató las condiciones extremas en las que permaneció detenido. Describió un régimen de tortura física y psicológica, con traslados constantes entre viviendas, hospitales y túneles subterráneos en la Franja de Gaza. “Hubo un tiempo en que nos dieron 250 mililitros de agua y media pita al día. Oscuridad total, y se oían los estómagos de la gente. Les suplicamos que nos dieran algo más, pero no nos dieron nada”, contó. Cunio también señaló el impacto emocional persistente tras la liberación: “No es fácil regresar del cautiverio e intentar formar una familia como si nada hubiera pasado, especialmente cuando se tienen niñas pequeñas. Poco a poco están volviendo a confiar en mí”. Durante el encierro, los rehenes enfrentaron además la manipulación psicológica. Según denunció, miembros de Hamas le aseguraron falsamente que su esposa había rehecho su vida, una estrategia que, en sus palabras, “termina calando en la mente de alguien en estado de absoluta vulnerabilidad”. Un símbolo de esperanza El caso de Esther Cunio, familiar de los hermanos, cobró notoriedad internacional cuando se conoció que logró evitar su secuestro tras declarar que era admiradora de Lionel Messi, lo que llevó a los milicianos a dejarla en libertad. Desde entonces, se transformó en un símbolo de fortaleza para la comunidad que exigió la liberación de los rehenes. Mientras los exsecuestrados avanzan en su proceso de recuperación, el Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos reclamó al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que no avance con nuevas etapas del acuerdo de alto el fuego hasta que se restituyan los restos del soldado Ran Gvili, también secuestrado en 2023. “Hasta que Ran regrese, el Estado de Israel no podrá cerrar su herida más profunda ni iniciar el proceso de recuperación y sanación que tanto necesita”, expresaron.