El incidente ocurrió cerca de las 14:00 horas en una zona residencial de Jupiter Island. Según el reporte del sheriff John Budensiek, Woods circulaba a alta velocidad cuando intentó sobrepasar a un camión de limpieza. Al realizar la maniobra, rozó el remolque del otro vehículo, perdió el control y volcó sobre el lateral del conductor, deslizándose varios metros por el asfalto. A pesar de la espectacularidad del impacto, el golfista de 50 años logró salir por sus propios medios a través de la ventanilla del acompañante.
Al llegar al lugar, los agentes describieron a Woods como "letárgico". Aunque el test de alcoholemia arrojó un resultado de 0.0, el deportista se negó rotundamente a realizarse un análisis de orina, lo que activó de inmediato el protocolo de arresto por sospecha de uso de medicamentos o drogas. "Nunca tendremos resultados definitivos sobre qué sustancia lo incapacitó debido a su negativa, pero las imágenes del derrape hablan por sí solas", sentenció Budensiek en conferencia de prensa.
Ocho horas en la celda y el respaldo de Trump
Siguiendo las leyes del estado de Florida, Woods debió permanecer ocho horas detenido antes de poder pagar la fianza y recuperar su libertad. Durante ese tiempo, las imágenes del accidente se viralizaron, reabriendo el debate sobre su salud mental y física, especialmente tras el gravísimo choque que sufrió en 2021 en Los Ángeles, donde estuvo cerca de perder una pierna.
Desde Washington, el presidente Donald Trump, amigo personal del golfista, lamentó lo sucedido: "Es un hombre increíble, pero claramente tiene algunos problemas". Este nuevo escándalo llega en un momento crítico para Tiger, quien intentaba prepararse para competir en el Masters de Augusta en abril. Con este antecedente, su futuro en el circuito profesional parece quedar definitivamente en un segundo plano frente a la necesidad de atender una crisis personal que parece no tener fin.