Un episodio que mezcla fe, asombro y controversia tuvo lugar en 2019 en el poblado rural Kilómetro Cuarenta y Dos, en México, donde habitantes aseguraron que una estatua de Jesucristo comenzó a llorar sangre.
Según relataron los vecinos, la figura —de cerámica y ubicada en el interior de una vivienda— presentó por primera vez esta manifestación de manera inesperada, lo que rápidamente atrajo la atención de la comunidad.
El hecho generó distintas interpretaciones entre los pobladores. Algunos consideraron que se trataba de un fenómeno sobrenatural vinculado a un mensaje divino, mientras que otros lo asociaron a fuerzas negativas. Sin embargo, muchos coincidieron en que el episodio ocurrió en más de una ocasión, incluso cuando la imagen era sostenida en brazos.
De acuerdo a testimonios recogidos por medios locales, el supuesto fenómeno estaría relacionado con la difícil situación que atravesaba la zona, marcada por altos niveles de violencia. En ese contexto, algunos habitantes interpretaron el hecho como una señal de tristeza o advertencia ante lo que sucedía en la comunidad.
Hasta el momento, no hubo una explicación oficial sobre lo ocurrido, por lo que el caso continúa siendo motivo de debate entre creyentes, escépticos y especialistas.