El escenario en el Paraje Central es de desolación absoluta. Lo que comenzó el sábado por la tarde como una columna de humo advertida por los vecinos, terminó en una pérdida total: aulas, sanitarios, mobiliario y todo el equipamiento tecnológico de la Escuela N°102 fueron devorados por el fuego. Pese al esfuerzo de los Bomberos Voluntarios y la Policía de Misiones, la velocidad de la combustión impidió rescatar siquiera un documento del establecimiento.
La División Criminalística y los Bomberos de la Unidad Regional XII confirmaron que el inicio del incendio no fue accidental. Poco después, testimonios y otras pruebas recolectadas en la zona señalaron a un chico de 13 años como el presunto responsable. El menor fue notificado de la causa y quedó bajo la tutela de sus padres por disposición del Juzgado Correccional y de Menores de Eldorado, con el acompañamiento de la Dirección de Niñez y Adolescencia.
Una historia de 48 años reducida a cenizas
Inaugurada hace casi medio siglo, la Escuela N°102 era mucho más que un edificio académico para San Antonio. Funcionaba como un espacio de encuentro y contención familiar que albergaba la memoria de varias generaciones del Paraje Central. Su destrucción representa un golpe durísimo no solo en lo material, sino también en lo histórico y emocional para toda la comunidad misionera.
Actualmente, las autoridades educativas y municipales se encuentran en una carrera contra el reloj para reorganizar la continuidad del ciclo lectivo 2026. Mientras se aguardan definiciones sobre la reconstrucción del establecimiento, la justicia continúa su labor para determinar las causas y responsabilidades de un acto que ha dejado a decenas de alumnos sin su segundo hogar en plena etapa escolar.