La región se encamina a una etapa de hostilidades prolongadas. El portavoz militar israelí, Effie Defrin, y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, coincidieron este domingo en que la campaña contra Hezbolá en el Líbano "no ha hecho más que empezar". Según las autoridades, se espera una intensificación de los ataques y operaciones terrestres selectivas para desarticular las capacidades de la organización pro-iraní.
En paralelo, la tensión entre Washington y Teherán alcanzó un punto crítico. Ante el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz, por donde hoy solo circula el 5% del tráfico habitual de buques, Donald Trump fue tajante: "Estados Unidos atacará y arrasará sus centrales eléctricas, empezando por la más grande", advirtió, fijando un plazo de 48 horas para la normalización del paso de hidrocarburos.
Represalias "irreversibles" y el frente norte
La respuesta del régimen de los ayatolás no se hizo esperar. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, amenazó con destruir de forma "irreversible" las infraestructuras energéticas, tecnológicas y de desalinización de agua en toda la región. Este escenario pone en vilo a la economía global ante el riesgo inminente de una disparada en el precio del petróleo y nuevas presiones inflacionarias mundiales.
En el campo de batalla, Israel intensificó este domingo sus bombardeos sobre el Líbano, destruyendo un puente estratégico en la carretera costera que conecta la región de Tiro con el resto del país. El ministro de Defensa, Israel Katz, ratificó la orden de neutralizar cualquier infraestructura utilizada por Hezbolá, en una ofensiva que desde el 2 de marzo ya ha provocado más de un millón de desplazados en territorio libanés.
Impacto regional y global
Con la ausencia de canales de negociación y el endurecimiento de las amenazas cruzadas, el conflicto ha dejado de ser una disputa regional para convertirse en una crisis de alcance global. La mirada del mundo está puesta ahora en el vencimiento del plazo otorgado por la Casa Blanca, mientras el Ejército israelí consolida su avance terrestre en la zona fronteriza, previendo una guerra de desgaste que marcará el pulso de este 2026.