La noticia de la aprehensión del letrado santiagueño generó una fuerte repercusión en el ambiente del espectáculo y en la opinión pública local. Sin esquivar la gravedad del asunto, Eugenia fue contundente al describir la realidad que atraviesa su hermano: "Voy a decir que mi hermano tiene un consumo problemático. Es adicto a las drogas, más precisamente al alcohol y a la cocaína. Las cosas como son", sentenció la participante este sábado 28 de marzo de 2026.
Ruiz destacó la honorabilidad de sus padres, conocidos en la sociedad santiagueña como Machi y Cristina, asegurando que la familia ya había comenzado a trabajar para dejar de negar la situación. "Este verano con mi hermana nos pusimos a hablar y dijimos basta. Como toda situación dolorosa, uno tiende a negar, pero decidimos afrontarlo", relató conmovida.
El duro camino de la adicción
Según explicó la joven dentro de la casa más famosa del país, la familia ya había mantenido entrevistas con especialistas en adicciones antes de este desenlace judicial. En esas consultas, el diagnóstico fue una advertencia que hoy resuena con fuerza: "El adicto tiene tres caminos si no se trata: o terminas hospitalizado, preso o muerto. Y para salir tienes que tocar fondo".
Para Eugenia, este episodio legal que hoy mantiene a su hermano tras las rejas en la capital santiagueña es, lamentablemente, parte de ese "tocar fondo" necesario para un proceso de recuperación. "Es un tema doloroso, sobre todo para mis padres, que son personas de bien, pero es el proceso que tendremos que afrontar como familia", concluyó.
La situación judicial en Santiago
Fernando Ruiz permanece detenido bajo una investigación que lo señala como presunto autor de agresiones físicas y sexuales. La Justicia santiagueña avanza en la recolección de pruebas y testimonios, mientras el caso se posiciona como uno de los más mediáticos de la temporada debido al vínculo directo con la participante del reality de mayor audiencia en la televisión argentina.
Desde el entorno familiar y legal, se espera que las próximas pericias determinen el estado psicológico del imputado y la viabilidad de un tratamiento de rehabilitación bajo custodia, mientras la sociedad santiagueña sigue de cerca el destino de un profesional que, en sus propias palabras, ha sucumbido ante el flagelo de las adicciones.